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Se espera que el mercado de semillas de hortalizas alcance los 11.600 millones de dólares en 2032

Se proyecta que el mercado mundial de semillas de hortalizas crecerá de 8.350 millones de dólares en 2025 a 11.590 millones de dólares en 2032, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 4,8%, según un informe de Coherent Market Insights.

Este crecimiento se debe a la creciente demanda de variedades de hortalizas de alto rendimiento y resistentes a las enfermedades, junto con la innovación continua en tecnología de semillas. Entre las empresas líderes del mercado se encuentran Enza Zaden BV, Bejo Zaden BV, Syngenta AG, Bayer CropScience AG y Groupe Limagrain.

Se espera que la región Asia-Pacífico experimente el crecimiento más rápido debido al creciente consumo de verduras en países como China e India, mientras que América del Norte seguirá manteniendo una fuerte participación de mercado gracias a su enfoque en los híbridos y los avances biotecnológicos.

El aumento de la inversión privada, las políticas favorables y los esfuerzos de sostenibilidad también están contribuyendo a la expansión del mercado, lo que lo convierte en un área clave de oportunidad para las empresas de semillas globales.

Fuente: Seed Today

Problems and Solutions

Por qué las empresas inteligentes empiezan con las preguntas correctas y el laboratorio adecuado

 

 

Hace doce años, analizar semillas era sencillo: pruebas de germinación, detección de enfermedades y alguna que otra llamada telefónica sobre plantas atípicas. ¿Hoy? Mi bandeja de entrada parece más un centro de triaje para el futuro de la agricultura.

Los breeders exigen la verificación de la pureza varietal de sus últimas mezclas. Los malteros preguntan si sus envíos de cebada alcanzan el 95 % de pureza. Los agricultores buscan respuestas a brotes de enfermedades que ni siquiera conocíamos hace cinco años. Y todos quieren saber si sus semillas son limpias, cumplen con las normas y están listas para un mercado cada vez más complejo.

Las preguntas son más agudas. Hay mucho más en juego. Y las pruebas que realizamos hoy ni siquiera habrían formado parte de la conversación hace una década.

Hemos ido mucho más allá de lo básico. ¿Uno de los cambios más importantes? El auge de la PCR digital. No es nueva, pero es esencial para definir la calidad de las semillas. Hemos desarrollado bases de datos de marcadores internas que nos permiten determinar no solo la variedad de su grano, sino también su proporción de refugio. Este tipo de datos es fundamental cuando se trabaja con mezclas de trigo tolerantes a mosquitos o cuando se intenta que una maltería premium acepte su cebada.

Pero no se trata solo de tecnología sofisticada. Se trata de agilidad. Un año, la prioridad son las enfermedades de los cereales. Al siguiente, la pureza de la canola o las papas. Nuestro trabajo es anticiparnos, analizando lo que viene, no solo lo que ya está aquí.

Las regulaciones no siempre se han actualizado, pero esto ocurre en todas partes. No establecemos las reglas, sino que innovamos dentro de ellas. Ya se trate de análisis de placas convencionales o diagnóstico molecular, adaptamos la herramienta al problema. La verdadera habilidad reside en saber qué enfoque ofrecerá a nuestros clientes las respuestas más claras y útiles.

Y aunque no puedo predecir cómo serán las pruebas de semillas dentro de cinco años, sé esto: la bandeja de entrada no estará vacía. Estará llena de nuevos desafíos, nuevos patógenos y nuevas demandas de un sector que evoluciona más rápido que nunca.

Los laboratorios de semillas ya no son solo proveedores de análisis. Somos socios de trazabilidad. Guardianes de la calidad. Colaboradores silenciosos en cada venta, envío y temporada exitosa.

Y si aún no le está haciendo a su laboratorio las preguntas difíciles (sobre pureza, enfermedades y riesgos emergentes), debería hacerlo. Porque si la semilla no es la adecuada, nada posterior lo será.

Fuente: SeedWorld Canada

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Acelerar la reproducción en Latinoamérica nos beneficia a todos

La tecnología avanza más rápido de lo que podíamos imaginar hace apenas unos años. Antes, dependía de los motores de búsqueda para encontrar información. Ahora, abro ChatGPT y averiguo lo que necesito saber en segundos. 

La agricultura también avanza rápidamente y, cada vez más, el mundo depende de los agricultores latinoamericanos (LATAM) para el suministro de importantes cultivos alimentarios como el banano, el cacao, el café y la caña de azúcar. Esta interconexión global ofrece muchos beneficios, pero también implica que los patógenos se propagan con mayor rapidez, mientras que el cambio climático trae consigo sus propios desafíos. 

Creo firmemente que es crucial que los fitomejoradores de Latinoamérica aceleren el desarrollo de sus cultivos regionales únicos. No pueden darse el lujo de esperar a que investigadores de instituciones bien financiadas en otros lugares decidan: “Mejoraré las bananas”. No hay tiempo para eso. Cultivos especiales y huérfanos de nuestra región ya se están investigando en otras partes del mundo, creando oportunidades allí. Mientras tanto, en Latinoamérica, donde estos cultivos son parte integral de nuestra agricultura, cultura y dieta, el progreso a menudo se estanca debido a la falta de financiación y al acceso limitado a la tecnología. Contamos con el personal adecuado para realizar el trabajo; solo necesitamos los recursos adecuados para impulsar la innovación.

Una forma de acelerar el desarrollo es adoptar tecnología avanzada de cultivo de semillas. 

Durante las muchas reuniones que he tenido durante el último año, he descubierto que el 95 por ciento de los cultivadores de plantas de América Latina utilizan Microsoft Excel para realizar el seguimiento de sus datos. 

Cuando era estudiante de doctorado en la Universidad de Alberta, dependía principalmente de Excel para la recopilación de datos de campo y transfería mis datos entre diferentes programas de software para su análisis. Cuando empecé a trabajar en la industria privada, me dijeron que necesitaba aprender a usar un software especializado en fitomejoramiento. Durante un año entero, me resistí, pero un día decidí probarlo. Funcionó de maravilla. 

¿Por qué me había mostrado tan reticente a probar software de fitomejoramiento? Creo que es porque nuestro cerebro está acostumbrado a resistirse a lo nuevo. Una vez que vi con mis propios ojos que existía una forma más eficiente de recopilar, organizar y analizar mis datos, dejé de usar Excel para ese fin. El software de fitomejoramiento está diseñado específicamente para operar dentro de una base de datos centralizada, lo que garantiza la consistencia, la continuidad y la eficiencia a lo largo de los años y en todas las regiones. Además, protege la propiedad intelectual al registrar los cambios en la base de datos y quién los realizó.

Me apasiona traer tecnología avanzada de fitomejoramiento a Latinoamérica a pesar de los desafíos asociados con las barreras lingüísticas, las diferencias entre cultivos y la economía. Si bien muchas empresas creen que no pueden costearlo, en realidad, adoptar esta tecnología se amortiza a largo plazo.

Fuente: SeedWorld

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La propagación global de la mancha bacteriana supone un desafío para los productores de tomate

Investigadores de la UF descubren cómo evoluciona y se propaga el patógeno, con información que puede ayudar a desarrollar resistencia.

El tomate es un cultivo de 1.900 millones de dólares en Estados Unidos, con una superficie de 133.000 hectáreas en 18 estados. Sin embargo, las enfermedades bacterianas, especialmente la mancha bacteriana, representan una amenaza persistente para el rendimiento y la rentabilidad de las explotaciones agrícolas.

La mancha bacteriana ha afectado la producción de tomate durante más de un siglo. Causada por varios tipos de bacterias Xanthomonas , o xantomónadas, esta enfermedad es notoriamente difícil de controlar. Una cepa en particular, Xanthomonas euvesicatoria pathovar perforans , se detectó por primera vez en Florida hace más de 30 años y desde entonces se ha extendido por el este de EE. UU.

Con el apoyo del Instituto Nacional de Alimentos y Agricultura del USDA, un equipo internacional de científicos, liderado por fitopatólogos de la Universidad de Florida, ha descubierto la razón por la cual este patógeno se propaga con tanta eficiencia. Su investigación halló una importante diversidad genética en las bacterias que causan la mancha bacteriana, lo que explica cómo la enfermedad puede evolucionar rápidamente y propagarse a través de las fronteras.

“Esto es un problema porque cuando una nueva variación genética llega a Florida, puede causar nuevos problemas, como síntomas de enfermedad más graves en el tomate o propagarse a otros cultivos como los pimientos”, dijo Erica Goss, profesora de patología vegetal de UF/IFAS y una de las autoras correspondientes del estudio, en un comunicado de prensa de la UF .

A lo largo de un estudio de 12 años, el equipo recolectó muestras de plantas de tomate en 13 países de seis continentes. Descubrieron que la composición genética de la bacteria variaba considerablemente según la ubicación. El patógeno también sobrevive en semillas de tomate infectadas, que se comercializan y envían a nivel mundial, lo que le permite desplazarse fácilmente entre regiones.

“Ya tenemos una enfermedad muy difícil de controlar en climas cálidos y húmedos en todo el mundo. Es un problema global que necesita solución”, afirmó Goss. “Este estudio demuestra que el patógeno se está diversificando: existen muchos tipos diferentes y evoluciona rápidamente para responder a las medidas de control, lo que significa que no habrá una solución sencilla. Sin embargo, contar con esta información genética es fundamental para el desarrollo de variedades de tomate resistentes a las enfermedades, lo que ayudaría a los agricultores a prevenir la mancha bacteriana”.

Gary Vallad, profesor de patología vegetal en el Centro de Investigación y Educación de la Costa del Golfo UF/IFAS y coautor del estudio, dijo que los hallazgos ofrecen información valiosa para los criadores.

“Los esfuerzos previos de mejoramiento genético para lograr resistencia a la mancha bacteriana se vieron comprometidos por la introducción de nuevas cepas, incluso antes de que la resistencia se implementara comercialmente”, afirmó Vallad. “El conocimiento de la diversidad de patógenos nos permite refinar nuestros esfuerzos de mejoramiento genético para identificar características genéticas conservadas dentro de la población global de patógenos. Esto debería permitirnos implementar una resistencia eficaz y duradera. También mejora nuestra capacidad para identificar nuevas cepas de patógenos que podrían poner en peligro la producción comercial y para monitorear la movilidad de patógenos en todo el sistema de producción global”.

Los tomates pueden ser un alimento básico en los jardines y en los supermercados, pero su producción depende de mantenerse un paso por delante de los patógenos que cambian rápidamente.

Fuente: Seedworld

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SAG y Casa de Moneda buscan cortar el circuito ilegal de plaguicidas con nueva tecnología

  • Con la firma de un convenio de colaboración, ambas instituciones conformaron una mesa de trabajo junto a la industria fitosanitaria para diseñar un piloto de trazabilidad y seguridad digital. El objetivo es identificar el origen de los productos, evitar manipulaciones en su distribución y avanzar hacia una norma nacional de etiquetado.

 

Con el objetivo de fortalecer la fiscalización, elevar los estándares regulatorios y transparentar la comercialización de productos fitosanitarios, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), la Casa de Moneda de Chile y los gremios ANASAC, AFIPA e IMPPA lanzaron una mesa de trabajo público-privada para avanzar en un sistema nacional de trazabilidad con foco en la seguridad digital.

El acuerdo contempla el desarrollo de un piloto que permitirá validar en terreno un sistema de etiquetado con tecnologías de seguridad desarrolladas por Casa de Moneda, como códigos QR seguros y elementos antifalsificación. Estas herramientas permitirán asegurar la autenticidad de los productos, prevenir emisiones no autorizadas y facilitar el rastreo a lo largo de toda la cadena de comercialización.

La participación de Casa de Moneda en este desafío resulta clave. Su experiencia en el desarrollo de soluciones de seguridad inviolables permitirá implementar un sistema de trazabilidad robusto y auditable, alineado con las mejores prácticas internacionales.

Ángela Movillo, Gerenta Comercial de Casa de Moneda afirmó que “como institución pública estamos comprometidos con el desarrollo de soluciones innovadoras que aporten seguridad y trazabilidad en sectores estratégicos de nuestra economía. Este convenio representa una oportunidad para elevar los estándares del país y avanzar en una regulación moderna y efectiva”.

Actualmente, en Chile existen más de 1.400 productos fitosanitarios autorizados y cerca de 300 empresas fabricantes e importadoras. Sin embargo, aún persisten brechas en su trazabilidad, lo que dificulta el control de su distribución y uso. Esto adquiere especial relevancia frente a normativas como la Ley REP, que exige trazabilidad también en la gestión de envases, y ante la detección de productos en zonas donde su uso está restringido, como humedales o áreas protegidas.

En tanto el Director Nacional del SAG destacó que “la trazabilidad no es solo una exigencia técnica: es una garantía para el consumidor, una herramienta para la industria y un deber del Estado. Hoy estamos dando un paso concreto para alinear la tecnología con un objetivo público: asegurar que cada producto pueda ser identificado y verificado desde su origen hasta su uso final”.

El trabajo de la mesa permitirá, además, consensuar un estándar mínimo de seguridad digital que pueda escalarse como futura norma nacional. Para el sector privado, este tipo de mecanismos permitirá contar con mayor certeza jurídica, orden en la cadena de distribución y mejores condiciones para la competencia formal.

Para María Beatriz Ceardi gerente de Asuntos Regulatorios de ANASAC y miembro de la Comisión de Regulatoria de IMPPA señaló que “como ANASAC e IMPPA, llevamos tiempo trabajando en soluciones que nos permitan proteger mejor nuestros productos. Hoy más que nunca, necesitamos trazabilidad, porque el mercado negro está creciendo y eso pone en riesgo la seguridad de toda nuestra agricultura”. En la misma línea, Patricia Villarreal, directora ejecutiva de AFIPA destacó que “para nosotros es fundamental avanzar en tecnologías que fortalezcan la trazabilidad de los productos y nos permitan mejorar la seguridad en su uso”.

Este esfuerzo conjunto se enmarca en los desafíos actuales de Chile en materia de fiscalización, seguridad sanitaria, cumplimiento ambiental y adaptación a exigencias internacionales. La colaboración entre el sector público y privado será fundamental para hacer de Chile un referente en trazabilidad fitosanitaria y control de insumos agrícolas.

Agricultural scientist examining small plants growing in pots inside a controlled laboratory environment, conducting research for plant growth and development

Por qué necesitamos más profesionales de la industria de las semillas y personas que los capaciten

Al entrar en cualquier aula, laboratorio de análisis de semillas o campo de producción dedicado a la agricultura, probablemente se escuche lo mismo: estamos perdiendo personal a un ritmo mayor al que podemos reemplazarlo. En toda la industria de las semillas, una generación de profesionales se acerca a la jubilación, y no hay suficientes expertos capacitados listos para asumir sus funciones. 

No se trata solo de un problema de fuerza laboral. Es una brecha de conocimiento. La ciencia de las semillas es un campo altamente especializado que desempeña un papel crucial en la seguridad alimentaria mundial, la agricultura sostenible y el desarrollo económico. Sin embargo, a menudo se pasa por alto en conversaciones más amplias sobre educación e investigación agrícola.

La brecha también es evidente en el ámbito académico. A medida que científicos y profesores con experiencia en semillas se jubilan, crece la urgencia de formar a la próxima generación de profesionales, educadores e investigadores que prepararán a los futuros profesionales.

Una de las maneras en que el Centro de Ciencias de Semillas de la Universidad Estatal de Iowa responde a este desafío es a través de su Programa de Posgrado en Tecnología y Negocios de Semillas (STB). El programa STB está diseñado pensando en profesionales en activo, ofreciendo flexibilidad en línea y una combinación de cursos de ciencias y administración. Los cursos sirven cada vez más como una plataforma de formación para que las personas se conviertan en líderes de opinión en el campo. 

Esto es importante, porque sin un liderazgo sólido en la ciencia de las semillas, corremos el riesgo de perder el conocimiento institucional y frenar la innovación. Necesitamos profesores que puedan formar a la próxima generación de analistas de semillas, patólogos, mejoradores y gerentes de empresas. Necesitamos investigadores que puedan plantear y responder las grandes preguntas sobre la salud, la tecnología y las políticas de semillas. Y necesitamos profesionales que comprendan tanto la ciencia como los sistemas que la aplican en el campo. 

En una encuesta reciente, casi tres cuartas partes de los exalumnos de STB informaron haber recibido un ascenso o un aumento salarial tras graduarse, y el 96 % afirmó que el programa les ayudó profesionalmente. Más allá del desarrollo profesional, muchos hablaron del profundo conocimiento adquirido en todos los aspectos de la industria de las semillas, la importancia del aprendizaje entre pares y la creación de redes, y la importancia crucial que este conocimiento ha tenido en su vida profesional diaria. 

La industria no puede darse el lujo de esperar. Ya sea mediante certificados de posgrado, una maestría o el desarrollo del profesorado en el futuro, necesitamos invertir ahora en la creación de ese canal. Porque, al fin y al cabo, la ciencia de las semillas no se trata solo de plantas, sino de personas. Y necesitamos más.

Fuente: SeedWorld

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UPOV 91, una opción para negociar los aranceles de EE.UU.

Contar con la Ley de Obtentores Vegetales podría significar un punto a favor para el agro chileno, ya que significaría cumplir con los compromisos adquiridos en 2009, en el TLC. Hay un proyecto redactado y consensuado desde hace 10 años.

 

Patricia Vildósola Errázuriz

Los aranceles impuestos recientemente por Estados Unidos, más allá de que podrían estar suspendiéndose por los próximos tres meses para algunos países, son una dura amenaza para las agroexportaciones chilenas. Sin embargo, Chile tiene la posibilidad de avanzar en cumplir uno de los aspectos cuestionados.

Esto, porque una de las razones esgrimidas por Estados Unidos para incluir a Chile en las tasas arancelarias, fue la débil protección a la propiedad intelectual. En el agro el tema es claro: la falta de una ley de Obtentores Vegetales que haga efectiva la UPOV 91 (Unión Internacional para la Protección de Obtenciones Vegetales), norma que Chile se había comprometido suscribir al firmar, en 2009, el TLC con el país del Norte.

De ahí que aprobar la normativa adquiere ahora una nueva urgencia, ya que no solo se estaría cumpliendo con los compromisos adquiridos y postergados, sino que, además, podría ser una buena señal para mostrar si Chile negociará de manera bilateral los aranceles impuestos, como ya lo están proponiendo algunos países. Y, si finalmente los aranceles son suspendidos indefinidamente, también dejarían al país cumpliendo con lo prometido en el TLC.

Ponerse al día, sostienen los expertos, podría ser relativamente fácil, ya que desde hace cerca de 10 años que el país cuenta con avances.

De hecho, explica Miguel Ángel Sánchez, director Ejecutivo de ChileBio, la UPOV 91 fue aprobada con un artículo único, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado. E incluso, en su momento esto fue ratificado, aunque por decisión dividida, por el Tribunal Constitucional.

Pero eso no era lo suficiente. Esto porque si bien la UPOV permite que los países cuenten con sus propios protocolos de protección de la propiedad intelectual de las especies vegetales, se requiere contar con ellos. Esto, en el caso de Chile, significa tener aprobada una nueva Ley de Obtentores Vegetales que reemplazara a la actual, y es precisamente donde se está al debe.

La noticia positiva es que, en ese sentido, también hay camino avanzado, dice Mario Schindler, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Productores de Semillas, Anpros.

Se refiere a que en 2014, mientras era ministro de Agricultura Carlos Furche, bajo la presidencia de Michelle Bachelet, se le pidió a Hugo Martínez, quien era asesor del ministerio, que trabajara en un proyecto de ley para reemplazar a la ley 19.342 y actualizara los protocolos a los que cumplirían con la UPOV 91. Hay que recordar que no es que Chile no haya suscrito anteriormente la UPOV, ya que sí está en la 78.

“En Chile hay mucha confusión en este tema. En el país hay protección a la propiedad intelectual desde hace más de 40 años. Lo importante es recordar que la UPOV 91 son directrices para que los países hagan las directrices que ellos quieran, pero que las tengan”, dice Sánchez.

El tema de la UPOV ha sido siempre sensible y ha estado rodeado siempre de problemas de desconocimiento y desinformación. Entre las temáticas complejas, por ejemplo, estaba el de la protección de las semillas ancestrales, ya que se temía que se perdiera la propiedad intelectual sobre ellas y que los pequeños productores o las comunidades no pudieran seguir produciéndolas. También se creía que esto abriría la puerta a los transgénicos.

Por lo mismo, comenta Sánchez, era muy importante hacer un trabajo con todos los que sentían que se podían ver afectados de alguna forma sus derechos o que se ponía en riesgo la producción interna, como agrupaciones indígenas o de pequeños productores.

Ese fue el trabajo que entonces realizó Martínez, quien fue conversando con los distintos actores hasta elaborar el proyecto de ley que fue consensuado.

“Se elaboró un muy buen proyecto, que conseguía disminuir los temores y las aprehensiones de los distintos actores interesados y respondía a lo que pedía la UPOV” dice Schindler. De hecho, la propuesta incluía, por ejemplo, el listado de las variedades nativas, protegiéndolas.

A pesar de eso, la nueva propuesta normativa quedó durmiendo hasta hoy en el Ministerio de Agricultura.

“Esto ha significado que nunca se ha avanzado”, insiste Sánchez.

La realidad es que contar con la normativa significaría cumplir con el compromiso establecido en el TLC con Estados Unidos, y también dejar de estar al debe con los otros TLC, como el que se tiene con la Unión Europea o el CPTPP, en donde también se establece la necesidad de que los países miembros, lo sean también de la UPOV 91.

Por qué es importante

En el rubro se insiste en que es clave contar con la UPOV no solo porque permitiría dar una señal positiva a Estados Unidos, sino porque incentivaría las inversiones en investigación local, además de permitir que los productores nacionales no pierdan competitividad por perder el acceso a nuevas variedades protegidas.

“Es un hecho que muchos proveedores de variedades ya no mandan los materiales porque no se respetan la propiedad intelectual en el país, porque alguien la compró y se la roban y luego eso está difundido. Incluso variedades desarrolladas a nivel local”, dice Sánchez.

Por lo mismo, estar en ella protegería también a los fitomejoradores nacionales. En el país, el principal desarrollador es el INIA, “que también se vería beneficiado por esto”, recalca Schindler.

Lo que ocurre es que una variedad protegida, significa que quienes la utilicen pagarán el royalty que permitirá que se recupere la inversión realizada en el desarrollo. “Es la forma para que se continúe investigando en el desarrollo de nuevas variedades y de esa forma avanzar en la sostenibilidad de la agricultura nacional. Porque ¿cómo se recupera la inversión si no se puede cobrar el royalty? y si no hay recursos, ¿cómo se puede seguir creciendo?”, enfatiza Sánchez.

Además, dice, “a las personas se les olvida la importancia de las exportaciones agrícolas y que cuando no se cuenta con las variedades que responden, por ejemplo, a las nuevas condiciones, los más perjudicados son los pequeños agricultores”.

Significa, además, poder contar con variedades, de frutas, hortalizas, cereales, generadas en el país para las condiciones productivas locales.

“Es poder potenciar que en un país chico como Chile podamos tener fitomejoradores de más alto nivel y que se desarrollen las variedades adaptadas a nuestra propia realidad. Hoy muchas de las nuevas variedades de trigo, cereales que se desarrollan en el país, llegan rápidamente al mercado informal, lo que genera un gran desincentivo a invertir en nuevos desarrollos”, dice Schindler.

Decisión política

Por lo mismo, si bien contar con la nueva Ley de obtentores es un tema urgente desde hace ya varios años (de hecho Estados Unidos en más de una oportunidad había ya llamado la atención sobre el tema), ahora con los aranceles que golpean directamente las exportaciones de frutas chilenas, avanzar con la aprobación adquiere una nueva urgencia, recalcan en el sector.

Desde los gremios han ya esgrimido sus argumentos. Ahora el tema está en manos de las autoridades.

“Podría ser una alternativa para la exportación de frutas y vegetales. Pero ahora depende de con cuánta premura se tomen las autoridades el tema. Esto podría tener dos orígenes. Uno desde el mismo Ministerio de Agricultura, o el otro que nazca desde el Congreso. Con las nuevas presidencias en las cámaras podría incentivarse este tipo de solución. Lo importante es actuar”, enfatiza Sánchez.

Schindler coincide en que esto es un tema esencial.

“De existir la voluntad política de llevar esto adelante, sería una posibilidad, si se llega a una mesa de negociación, nos da elementos para estar en una mejor posición y de mostrar que estamos cumpliendo los compromisos. Dar una señal de compromiso con un TLC sería muy bueno. Y es importante entender que esto, además es una urgencia, porque significa abrir la posibilidad de un progreso enorme para la agricultura del país, para perfeccionar y tener acceso a las mejores variedades del mundo”.

Fuente: El Mercurio Campo

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Se inaugura sitio de inspección SAG en zona extraportuaria Puerto Columbo en San Antonio

Con una inversión de aproximadamente 850 mil dólares, esta iniciativa público-privada posiciona a
San Antonio como el principal puerto del país y el más importante centro logístico de carga.

 

En el puerto de San Antonio fue inaugurado este mediodía el primer sitio de inspección del Servicio Agrícola y Ganadero, SAG, en el sector extraportuario Puerto Columbo, una inversión estratégica que fortalece la infraestructura necesaria para facilitar el comercio internacional en el principal punto de ingreso de mercancías a Chile. La ceremonia fue encabezada por la subsecretaria de Agricultura, Ignacia Fernández Gatica, el gerente general de la empresa logística D&C Group, Pedro Frioli, y el subdirector de Gestión Técnica del SAG, Rodrigo Sotomayor, quienes destacaron el trabajo conjunto entre el sector público y privado para modernizar y agilizar los procesos de control fitozoosanitario.

En la oportunidad, la subsecretaria de Agricultura, Ignacia Fernández, señaló que “este es un sitio pionero en términos de capacidades, posee instalaciones acorde a las normativas exigidas, permitirá al SAG realizar su labor con mucha mayor seguridad, con más tranquilidad, y traerá consigo un mejor desempeño en las funciones. Sin duda, es un hito en sí mismo, un esfuerzo importante de colaboración público-privada, es un espacio para establecer diálogo y hacer de la gestión del Estado una gestión cada vez más pertinente a lo que se requiere para fortalecer y potenciar la agenda agroexportadora y la seguridad fitosanitaria de nuestro país”.

Desde este nuevo sitio de inspección, el SAG coordinará la operación y logística de los demás centros de inspección del puerto de San Antonio. El subdirector de Gestión Técnica del Servicio, Rodrigo Sotomayor, resaltó la relevancia de esta infraestructura, indicando que no solo mejora considerablemente las condiciones laborales del personal del Servicio, sino que además establece un estándar de excelencia para futuras instalaciones a nivel nacional. “Esta infraestructura cumple con toda la normativa exigida por el SAG, lo que garantiza un trabajo de alta calidad en el resguardo fitozoosanitario de nuestro país. Se debe considerar que el 35% de los trámites de importación de mercancías bajo competencia SAG se realizan en el puerto de San Antonio, lo que representa el 47% de la carga nacional en toneladas”, afirmó.

El sitio de inspección cuenta con un laboratorio de entomología, cuatro andenes para la desconsolidación de la carga y dos salas de inspección SAG. Uno de los andenes es refrigerado, para mercancías con requerimientos de temperatura, así como su respectiva sala de inspección. Estas nuevas instalaciones, acordes a lo exigido en la normativa, permiten desarrollar el trabajo de los inspectores/as del Servicio de mejor manera, con mayor seguridad y tranquilidad, lo que trae consigo un mejor desempeño de sus funciones.

El gerente general de la empresa logística D&C Group, Pedro Frioli, destacó la relevancia de esta inversión, que alcanzó aproximadamente los 850 mil dólares, y que se suma a otros aportes clave como la adquisición de equipos eléctricos y sistemas especiales para mantener la cadena de frío. En ese contexto, señaló que “la productividad solo asociada a los servicios de inspección permite una mayor agilidad de cara a los clientes, de cara a las mismas condiciones en las que trabajan los servicios de inspección. Ojalá los clientes valoren esa productividad como un punto donde ellos pueden hacer más eficiente su cadena logística”.

Cabe señalar que el 74% de los trámites de importación de competencia SAG en el puerto de San Antonio corresponden a mercancías de origen agrícola, principalmente frutas y hortalizas frescas, flores y alcoholes; mientras que el 26% restante corresponde a productos de origen pecuario, destacando alimentos para mascotas y productos de consumo humano como quesos y carne de pollo. Por la relevancia y volumen de estas operaciones, San Antonio es considerado como el principal puerto del país y el centro logístico más importante para el resguardo fito y zoosanitario de Chile.

 

 

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Anpros refuerza su presencia en la región de Los Lagos con intensa jornada y visita a empresa socia

Con una agenda enfocada en el análisis técnico y la vinculación gremial, Anpros realizó una exitosa jornada en la región de Los Lagos, reafirmando su compromiso con el fortalecimiento de la industria semillera en el sur del país.

La actividad se desarrolló el jueves 10 de abril en la ciudad de Puerto Varas, comenzando con la sesión del directorio de la asociación, seguida por una nutrida agenda de exposiciones sobre la realidad productiva y los desafíos del sector en la zona.

Rodrigo Mardones, director ejecutivo de Agro Llanquihue, abrió el bloque técnico con un diagnóstico de la situación agropecuaria regional. Posteriormente, Roberto Cornejo, Product Manager de Ingentec, compartió un análisis sobre la última temporada de cereales, y cerraron el panel Álvaro García y Rodrigo Cea, del Comité de la Papa, abordando el presente y futuro del mercado de semilla de papa en Chile. El espacio concluyó con una ronda de preguntas que permitió profundizar en los temas tratados y generar un valioso intercambio de experiencias entre los asistentes.

En la tarde, el directorio de Anpros visitó las instalaciones de la empresa socia Semillas Llanquihue, chilena con más de 30 años de experiencia en la producción de semillas de papa, con un fuerte foco en calidad, innovación y desarrollo sustentable. El grupo compuesto por el directorio y parte del equipo de Anpros, fue recibido por el presidente ejecutivo de Semillas LLanquihue, Víctor Henríquez, acompañado por Manuel Cárdenas, gerente general, y Claudio Hübner, gerente agrícola. Posteriormente, se realizó un recorrido por los laboratorios, guiado por Riola Marchant, jefa de material parental, y luego por la planta, donde fue posible conocer de primera fuente los procesos, maquinarias y tecnología de punta que la empresa utiliza.

Estas actividades reflejan el permanente interés de la asociación por mantener un diálogo activo con sus asociados y aportar al desarrollo sostenible del rubro semillero nacional.

 
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