La medida apunta a que los pequeños y medianos agricultores nacionales entreguen la seguridad alimentaria al país, desincentivando a los grandes productores, argumentan representantes del agro.
Dirigentes de gremios agrícolas dijeron que el proyecto presentado por la Convención Constituyente, que eliminaría la propiedad intelectual en el desarrollo y mejoramiento de semillas cambiaría la forma de hacer agricultura como se conoce hoy y que arriesgaría la seguridad alimentaria nacional, además del modelo económico que ha permitido el desarrollo de la industria en el país.
El director Ejecutivo de la Asociación Nacional de Productores de Semillas de Chile (Anpros), Mario Schindler, dijo a diario La Tribuna que “las normas como están presentadas y como están escritas destruyen la actividad semillera en Chile y la semilla es el insumo más importante y el primer insumo de la cadena de valor de producción agrícola, se requiere en todos los cultivos anuales, se requiere en las hortalizas y praderas, por lo que al destruir la actividad semillera en Chile también se impacta la actividad agrícola y agropecuaria chilena en general”. Además de lo anterior, Schindler dijo la norma “pone como eje central de la soberanía alimentaria a campesinos, pescadores y recolectores artesanales entre otros, dejando fuera a un porcentaje muy alto de los agricultores chilenos y un porcentaje muy alto de la superficie agrícola chilena, desconociendo la importancia de los pequeños y medianos agricultores nacionales, que están enlazados en cadenas productivas con la agroindustria y que son parte importante de la seguridad alimentaria en Chile y que no estarían considerados en esta norma, por lo que estarían excluidos de los beneficios tributarios, de subsidios, desarrollos tecnológicos y de investigación, dejando a su vez en los hombros de los pequeños agricultores y de la agricultura familiar campesina, la pesada carga de generar los alimentos que necesitamos todos los chilenos”.
MEDIDA DESINCENTIVARÍA LA AGRICULTURA NACIONAL
Schindler agregó que la iniciativa “afecta a toda la cadena de valores, partiendo por los agricultores, que lograron tener alrededor de 60 mil hectáreas de semillas para semilleros en Chile, con una generación de 70 mil puestos de trabajo directos y otros muchos miles de trabajos indirectos en una agricultura como lo es la de semilla, con contratos, asistencia técnica permanente y financiamiento, características que le agregan valor a esta alternativa de producción agrícola chilena, que desaparecería, porque de acuerdo a las nuevas normas, sería el Estado el que se haría cargo de los modelos productivos, estableciendo qué se produce, dónde y cómo, estableciendo además los modelos de comercialización y con una intervención del Estado en la fijación de precios, desincentivando la inversión y arriesgando hacer desaparecer la propiedad intelectual, que es la base del estímulo a la inversión, tanto por parte de investigadores chilenos y fitomejoradores extranjeros que han permitido que la población chilena tenga acceso a una buena alimentación, cosa que nos parece injusta y riesgosa”.
El director ejecutivo de Chilebio, asociación gremial que agrupa a las compañías desarrolladoras de biotecnología agrícola que se dedican al desarrollo, producción y comercialización de productos basados en la mejora genética de semillas, Miguel Ángel Sánchez, dijo a diario La Tribuna que “esta es una iniciativa disruptiva para la agricultura chilena, que propone cambiar la forma de hacer agricultura en el país, privilegiando a los pequeños agricultores bajo el supuesto de que la mayor cantidad de alimentos los producen ellos, lo cual no es real, y establece que será el Estado el que defina qué se produce, cómo se produce y para quién se produce, definiendo el Estado también el precio de los alimentos quitándoles la libertad a nuestros productores de decidir qué producir, según sus preferencias para conseguir un mayor bienestar social y económico, poniendo en riesgo además los productos que nuestro país comercializa al extranjero como nuestros vinos, semillas y fruta fresca”.
IPN CONSEGUIRÍA EL EFECTO CONTRARIO AL QUE BUSCA PARA EL PAÍS
El presidente de la Sociedad Agrícola de Biobío (Socabio), José Miguel Stegmeier, dijo a diario La Tribuna que “esta iniciativa es totalmente absurda, ya que significaría destruir a nuestra agricultura y consiguientemente, generaría una tremenda escasez de alimentos de producción nacional, esto porque la economía silvoagropecuaria, para avanzar en un desarrollo sostenible, depende de las exportaciones para que los productores puedan tener espacios para crecer y así rentabilizar sus operaciones. Hoy no se puede entender el desarrollo humano y su mayor bienestar, aislando a los países de las otras naciones, ya que esas experiencias en el pasado, sólo lograron empobrecer a las naciones e hicieron sufrir incluso de hambre a gran parte de su población. Una iniciativa como esta, además inhibiría el desarrollo tecnológico y los necesarios mejoramientos genéticos de nuevas variedades de semillas, impidiendo, por ejemplo, adaptar los futuros cultivos a las nuevas condiciones que está generando el cambio climático”. A lo anterior, el vocero de Socabio agregó que “no puedo entender que exista una propuesta de esta naturaleza y la única explicación posible es que nace desde una ignorancia supina, ya que demuestra ir exactamente en el sentido contrario a lo que precisamente pretende conseguir, que es asegurar la alimentación de todos los chilenos. Igualmente, pretender iniciar una dinámica de regulación de los precios, lo único que lograría sería generar severas distorsiones, incluso con el riesgo de agudos desabastecimientos de alimentos, mercado negro y otros desastres, tal como ocurre en Cuba o Venezuela”.
Tras la aprobación este pasado martes de la norma que reconoce la semilla como patrimonio cultural, el director ejecutivo del gremio advierte que esta norma, además de otros artículos aprobados en Comisión de Medio Ambiente hacen que “desaparezca la propiedad intelectual, por lo que no hay ningún incentivo para que profesionales chilenos se dediquen a la investigación, al desarrollo de nuevas variedades o procesos”.
Miguel Patiño
Una dura respuesta emitió el gremio Asociación Nacional de Productores de Semillas (Anpros) ante un conjunto de propuestas aprobada este martes en el seno de una comisión de la Convención Constitucional. «Con las normas que se están hasta el momento aprobando, la actividad semillera en Chile no tiene sustento, no es viable, y por lo tanto la producción de cultivos no es viable», señaló Mario Schindler, director ejecutivo de la organización que reúne a las empresas especializadas en el desarrollo y distribución de semillas.
La declaración fue gatillada luego de que este martes, la Comisión 5 de medioambiente, derechos de la naturaleza, bienes naturales comunes y modelo económico del órgano redactor aprobara con 10 votos a favor y 9 en contra el artículo 1, que señala: “El Estado de Chile reconoce la semilla libre de intervención como patrimonio de la humanidad y patrimonio cultural vivo. Perteneciente a los pueblos, campesinos y personas naturales rurales y urbanas que las utilicen con cualquier finalidad no relacionada con intervenciones, privatizaciones o patentaciones”.
Gloria Alvarado, convencional (D16) que votó a favor de esta propuesta, señaló a Redagricola que “reconocer a la semilla como patrimonio natural de nuestro país es un avance pues proteger y valorar nuestra biodiversidad es esencial ante el escenario de crisis climática, junto al resguardo del agua por supuesto, como bien común esencial para la vida y los ecosistemas”.
Alvarado agregó que están votando en general distintas propuestas de norma, donde destaca además aquella que incorpora la figura del guardador o curador de semillas, que en particular fue aprobada por 14 votos a favor, 3 abstenciones y uno en contra. “Esta es una más de las normas que se están debatiendo sobre este tema y ahora queda abierta a recibir indicaciones para ser mejorada y que pueda ir a votación al Pleno con un apoyo amplio para lograr la votación por 2/3”.
No obstante, el artículo generó crítica, lo que se suma a la polémica norma sobre soberanía alimentaria votada la semana pasada en la misma comisión. Schindler, de Anpros, señaló a Redagrícola que “estas normas lo que están haciendo es matar a la agricultura. El mensaje tiene que ser súper claro y nosotros como gremio lo estamos mirando de esa manera, aquí se destruye la actividad agrícola en Chile”.
El vocero del gremio semillero explica que si bien lo ideal sería que se respetara y hubiera un acuerdo en que el artículo 1 aprobado está referido a las variedades ancestrales, donde están a favor que quede consagrado su protección y fomento, sí creen que esto es más bien materia de ley porque “son demasiado específicas para ser normas constitucionales, y si es así nos vamos a llenar de normas”.
Sin embargo, la posibilidad de cerrar el desarrollo o trabajo genético a nuevas posibilidades es donde recaen las críticas.
“Si no tenemos semillas, que es lo más probable con las normas que se están hasta el momento aprobando, la actividad semillera en Chile no tiene sustento, no es viable, y por lo tanto la producción de cultivos no es viable, la producción de praderas no es viable y eso continúa con la producción de carnes y de leches que no sería viable; la producción de hortalizas no sería viable”, señala Schindler.
Desde el gremio señalan además que tanto las normas de soberanía alimentaria como las referidas a semillas, implican que Chile “dejará su alimentación a cargo de lo que puedan hacer los pequeños agricultores, por lo tanto junto con reflejar un profundo desconocimiento de lo que es el agro en Chile, esto significará una carga muy pesada sobre los hombros de los agricultores”.
Respecto al desarrollo de tecnologías o modificaciones que podrían ayudar a generar cultivos resistentes a sequías o diferentes condiciones adversas, Schindler añade que “no puede quedar establecido en la constitución un bloqueo permanente el acceso a determinadas tecnologías que pueden dar solución al cambio climático o a la sequía que lleva más de 10 años y es más bien una crisis estructural”.
“Si tú bloqueas el acceso a tecnologías como por ejemplo las que te permiten tener maíz resistente a la sequía, que ya es una realidad por ejemplo en Argentina, estarías bloqueado a la agricultura chilena de la posibilidad de enfrentar flagelos que produce el cambio climático y la disponibilidad de agua, sentencia el director ejecutivo de Anpros.
Cabe destacar además que la actividad semillera en Chile, de acuerdo a datos del gremio semillero, representa en el país cerca de 60 mil hectáreas de semilleros (cifras de 2013), y que generan una ocupación cercana a 70 mil personas en empleos directos en su momento alto de la temporada, sin contar los empleos indirectos (como fletes u otros trabajos relacionados).
PROPIEDAD INTELECTUAL
Otro de los artículos, quizás el más polémico de los discutidos ayer en la Convención, es el Artículo 4, que indica:
“La semilla establecida en los términos del artículo 1 solo podrán ser comercializadas en los términos que señale una ley especial, esta ley establecerá criterios preferentes para los productores de pequeña y mediana escala que utilicen técnicas tradicionales y con tratamiento agroecológico, limpias de sustancias sintéticas, y penalizará la modificación molecular de sus estructuras genéticas e hibridación que las dejen estériles o causen modificaciones que altere su fisonomía o calidad nutricional”.
Al respecto, Mario Schindler señala que con estos artículos “desaparece la propiedad intelectual y por lo tanto no hay ningún incentivo para que profesionales chilenos se dediquen a la investigación, al desarrollo de nuevas variedades, procesos, etc; y por otro lado, Chile de esta forma cierra el acceso a variedades internacionales que han estado por mucho tiempo y que han sido la base del desarrollo de la agricultura y particularmente de la fruticultura en Chile”.
Frente a posibilidad de aprobación de estas normas en el pleno, donde requieren dos tercios (104 votos) para ser aprobadas en general, Schindler comenta: “Espero que haya un tercio más uno de los convencionales que puedan tener el sentido común y entiendan lo riesgoso de aprobar normas como estas, sobre todo por las consecuencias que traería para Chile aprobar normas como estas”.
“Como gremio semillero hemos tenido reuniones con convencionales y nuestro mensaje principal es el de la coexistencia, aquí la semilla ancestral, la semilla agrícola, la semilla mejorada, todas responden a una misma necesidad en nuestro país, de que crezca nuestra agricultura y que nuestra sociedad esté bien abastecida de alimentos”.
Anpros, gremio que los agrupa, advierte que la norma que entre otras cosas radica en el Estado el mejoramiento genético de variedades vegetales; prohíbe la producción e importación de transgénicos y establece la regulación de precios de alimentos, tendría un efecto dominó devastador en distintas actividades.
Alarma sobre las “nefastas consecuencias para la seguridad alimentaria del país” derivadas de la iniciativa de norma constituyente que “Reconoce el derecho a la soberanía alimentaria” (N°113-5), aprobada en general el 25 de enero en la Comisión de Medio Ambiente y Modelo Económico de la Convención Constitucional, levantó la Asociación Nacional de Productores de Semilla (Anpros). Dicha iniciativa propendería a eliminar la propiedad intelectual en el desarrollo y mejoramiento de semillas; regular precios de alimentos; que la producción de estos se destine solo al consumo interno; y a invalidar tratados internacionales que no estén en esta línea.
“Esta norma destruye la base de la producción de alimentos en Chile al arrasar con la actividad semillera, que genera cerca de 68.000 puestos de trabajo de forma directa y unos 5.700 indirectos y genera US$ 346 millones en exportaciones”, asevera Mario Schindler, director ejecutivo del gremio. Explica que los artículos más complejos en términos de consecuencias son el 11 y 12. El primero por cuanto establece que el Estado protegerá como patrimonio inapropiable de los pueblos las semillas y todo material vegetal de propagación; prohíbe cualquier forma de privatización de estos y radica en el Estado el mejoramiento genético, para que sus avances sean de dominio público. También prohíbe la producción, uso, consumo e importación de semillas, cultivos, alimentos y aditivos transgénicos. Mientras el segundo artículo, prohíbe cualquier política, legislación, reglamentación o medida que limite el derecho a la semilla.
Estas disposiciones generan incertidumbre sobre el futuro de la comercialización, investigación y distribución de semillas: “En Chile no hay limitaciones para comprar y usar las semillas disponibles en el mercado: tradicionales o ancestrales, de dominio público y las agrícolas licenciadas que son las que usa el 98% de los agricultores por rendimiento, resistencia a enfermedades, adaptación al cambio climático y preferencia de los consumidores. Nosotros ofrecemos semilla de alta calidad certificada por el SAG; pero con las condiciones aquí enunciadas ya no podrían importarse ni producirse”.
A su juicio, esta norma sugiere un conflicto inexistente entre variedades fitomejoradas y tradicionales o ancestrales, usadas por pueblos originarios y pequeños agricultores en zonas agroecológicas específicas, cuyos derechos e intereses se busca cautelar, porque estarían siendo comprometidos por la industria semillera: “Llevamos décadas de coexistencia entre variedades tradicionales y agrícolas porque ocupamos nichos distintos. Necesitamos ambos tipos de semilla y no podemos excluir a la que sustenta un porcentaje muy mayoritario de la alimentación”.
Ricardo Behn, primer vicepresidente de Anpros y gerente de semillas de Anasac, destaca que como gremio han trabajado con varias administraciones del Ministerio de Agricultura para desarrollar un borrador de proyecto de ley donde se asegure que las variedades ancestrales no puedan ser apropiadas por nadie. Dice que las normas vigentes han funcionado bien y que en Chile hoy no se siembran transgénicos para cosecha interna, sino para exportar esas semillas: “Esta tecnología avanza a pasos agigantados en el mundo. Argentina acaba de desarrollar un trigo resistente a la sequía, que tendría gran impacto en nuestra agricultura dada la crisis hídrica. Prohibir una tecnología constitucionalmente nos condena al subdesarrollo al no acceder a las ventajas que pueda ofrecer a futuro”.
Asegura que además de cumplir con los resguardos del patrimonio fitosanitario nacional, las empresas comprueban que las variedades que se internan funcionen bien en las distintas localidades donde se cultivan esas especies antes de venderlas, con ensayos que toman dos a tres años. Y enfatizan en el rol de las semillas fitomejoradas en el rendimiento de cultivos: “El trigo, nuestro principal cultivo en superficie, en 1980 tenía un rendimiento de 17 quintales por hectárea y hoy llega 62 promedio nacional, aunque hay agricultores que llegan a cien quintales”.
Con menos superficie agrícola disponible por habitante y escasez de agua, producir más con menos es uno los grandes desafíos. Schindler grafica: “En 1980 había 11,5 millones de habitantes en el país y 1,2 millón de hectáreas dedicadas a cultivos anuales. Hoy tenemos casi el doble de la población y la superficie cultivable bajó a la mitad. De ahí la importancia de acceder a semillas mejoradas”.
Ambos ejecutivos destacan que la norma que se discute en la Convención Constituyente no sólo apunta en la dirección contraria al concepto de “Chile Potencia Agroalimentaria”, sino que de la innovación como motor de desarrollo. Y que puede tener la mejor de las intenciones, pero no se han medido sus consecuencias en la práctica.
Schindler hace hincapié en que el mejoramiento de semillas existe hace miles de años y hay técnicas que van desde la selección masal y el cruzamiento de variedades, hasta las transgénicas. “El recambio varietal es permanente porque las empresas siempre están mejorando parámetros productivos, nutritivos u organolépticos y resistencia enfermedades e insectos. De lo contrario, habría que aumentar el uso de agroquímicos”, dice Behn.
Respecto a los ruidos de privatización, destacan que La Ley de Propiedad Industrial chilena no permite patentar variedades vegetales. A nivel mundial lo que opera es el Convenio de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (Upov), que fomenta el fitomejoramiento mediante un derecho de propiedad intelectual para los obtentores, que dura entre 15 y 18 años.
Anpros agrupa a 73 empresas que representan 98% de la actividad semillera nacional; 48 son locales y 25 extranjeras (entre ellas Sumitomo Chemical, Syngenta, Monsanto, BASF, Bayer); 28 son grandes, 21 medianas, 13 pequeñas y 11 microempresas. El 69% de los multiplicadores de semillas que trabajan con ellas poseen menos de 12 hectáreas de riego básico.
Este miércoles 2 de febrero se realizó un webinar organizado por la Asociación Nacional de Productores de Semillas (ANPROS) con el fin de discutir y analizar el panorama actual del sector productivo, en el marco del debate constitucional. En ese contexto, los organizadores agradecieron la presencia del futuro ministro de Agricultura, Esteban Valenzuela, quien accedió a la invitación para participar del encuentro.
A la reunión asistieron representantes de todo el espectro del mundo rural, dirigentes, agricultores, campesinos y gremios de diferentes rubros del país. En esta instancia, participaron Mario Schindler, director ejecutivo de ANPROS, Jorge Valenzuela, presidente de Fedefruta, y el futuro ministro de Agricultura, Esteban Valenzuela.
Entre las materias analizadas en el evento estuvo la propuesta de norma constitucional número 113-5, que “reconoce el derecho a la soberanía alimentaria” y que la semana pasada fue aprobada en general en la Comisión de Medio Ambiente de la Convención Constitucional.
Al respecto, Mario Schindler, director ejecutivo de ANPROS , señaló que en la iniciativa se entrega un rol excluyente al Estado, “dejando fuera a cientos de miles de agricultores en todo el país” y que, más allá de las intenciones de los promotores de la norma, “se pone en riesgo la seguridad alimentaria de Chile”.
Para el director ejecutivo de ANPROS, el concepto que debe primar en el sector de la producción de alimentos es el de la coexistencia, tal como promueven organismos multilaterales como la FAO, apuntó.
Para Jorge Valenzuela, presidente de Fedefruta, la propuesta que se está debatiendo en la Convención tiene un enfoque “urbano” y “se escapan un poco de la realidad agrícola de Chile”. En este sentido, señaló que “la seguridad y soberanía alimentaria son términos que se complementan”. Asimismo, hizo un llamado a dialogar, a ampliar la mirada respecto a estos temas y a avanzar hacia una sustentabilidad productiva.
Por último, Esteban Valenzuela, futuro titular de Agricultura, rescató la importancia de instancias de diálogo como las sostenidas el día de hoy. En este sentido, afirmó que, una vez que asuma como ministro, dará prioridad a la búsqueda de acuerdos, anunciando que es probable que se convoque a una mesa de semillas y una de trabajo con todos los actores del sector agrícola.
Además, el próximo ministro apuntó que todos los sectores, más allá de las diferencias, deben trabajar en fortalecer los espacios de encuentro, porque a su juicio la agricultura debe ser “sustentable, amorosa, pero sin ningún tipo de retroexcavadora”.
Este miércoles, 02 de febrero, ANPROS organizó un webinar con diferentes gremios con el fin de discutir y analizar el panorama actual del sector productivo, en el marco del debate constitucional. En ese contexto, nuestra asociación agradeció la presencia del futuro ministro de Agricultura, Esteban Valenzuela, quien accedió a la invitación para participar del encuentro.
A la reunión asistieron más de 175 personas, representantes de todo el espectro del mundo rural, dirigentes, agricultores, campesinos y gremios de diferentes rubros del país. En esta instancia, participaron Mario Schindler, director ejecutivo de ANPROS, Jorge Valenzuela, presidente de Fedefruta, y el futuro ministro de Agricultura, Esteban Valenzuela.
Entre las materias analizadas en el evento estuvo la propuesta de norma constitucional número 113-5, que reconoce el derecho a la soberanía alimentaria y que la semana pasada fue aprobada en general en la Comisión de Medio Ambiente de la Convención Constitucional.
Al respecto, Mario Schindler señaló que en la iniciativa se entrega un rol excluyente al Estado, dejando fuera a cientos de miles de agricultores en todo el país y que, más allá de las intenciones de los promotores de la norma, se pone en riesgo la seguridad alimentaria de Chile.
Para el director ejecutivo de ANPROS, el concepto que debe primar en el sector de la producción de alimentos es el de la coexistencia, tal como promueven organismos multilaterales como la FAO, apuntó.
Para Jorge Valenzuela, presidente de Fedefruta, la propuesta que se está debatiendo en la Convención tiene un enfoque urbano y se escapan un poco de la realidad agrícola de Chile. En este sentido, señaló que la seguridad y soberanía alimentaria son términos que se complementan. Asimismo, hizo un llamado a dialogar, a ampliar la mirada respecto a estos temas y a avanzar hacia una sustentabilidad productiva.
Por último, Esteban Valenzuela, futuro titular de Agricultura, rescató la importancia de instancias de diálogo como las sostenidas el día de hoy. En este sentido, afirmó que, una vez que asuma como ministro, dará prioridad a la búsqueda de acuerdos, anunciando que es probable que se convoque a una mesa de semillas y una de trabajo con todos los actores del sector agrícola.
Además, el próximo ministro apuntó que todos los sectores, más allá de las diferencias, deben trabajar en fortalecer los espacios de encuentro, porque a su juicio la agricultura debe ser sustentable, amorosa, pero sin ningún tipo de retroexcavadora.
Varias iniciativas se están discutiendo dentro de la Convención Constitucional que podrían afectar -de alguna manera- al desarrollo de la agricultura en particular y el órgano, que redacta la próxima Carta Fundamentala del país, acaba de aprobar en una de las comisiones un proyecto de seguridad alimentaria.
En ese contexto, para la Asociación Nacional de Productores de Semillas (Anpros) consideran que, lo sucedido durante la semana en el exCongreso Nacional de Santiago, es “muy grave“.
En conversación con la ‘Mañana Interactiva’ de Agricultura, el director ejecutivo de Anpros, Mario Schindler, explica que como gremio son responsables de llevar esta voz de alerta, ya que son parte importante de la cadena productiva del país.
“Como gremio creemos que es nuestra responsabilidad de llevar esta voz de alerta. La semilla es lo primero, es el insumo más importante de la cadena productiva, por lo tanto, posiblemente ese es el motivo: Queremos ser el gremio que lleve esta voz de alerta en relación con una norma que se aprobó el martes recién pasado“.
Para el gremio la norma que “reconoce el derecho a la soberanía alimentaria“, no solo compromete la actividad semillera, sino que también “a toda la producción de alimentos en Chile. Aquí está en riesgo la seguridad alimentaria de nuestro país“, advierte Schindler.
En detalle, el director ejecutivo de Anpros explica que esta “establece que la soberanía alimentaria va a estar dada solamente dentro del marco del consumo interno, desconoce absolutamente la importancia que tienen los mercados internacionales para Chile“. Además, señala que para ellos es muy relevante “esta norma reduce la soberanía alimentaria del país”,
“Está acotada a un grupo de la agricultura de nuestro país, creemos que la agricultura en Chile es una sola y tenemos que preocuparnos de cada uno de los actores. Esta norma lo que hace en términos concretos es excluir a cientos de miles agricultores del concepto de soberanía alimentaria y nos parece que no puede ser posible que excluyamos a cientos de miles de compatriotas, agricultores y agricultoras -de lo que nosotros definimos y el concepto que nos gusta utilizar- de la seguridad alimentaria. La producción de alimentos en Chile depende de todos y no solamente de un sector“, agregó.
Sobre por qué sienten que se excluyen a algunos agricultores, señaló que en el artículo dos de la norma dicta que “el sujeto de la norma son campesinos (as), pescadores (as), recolectores artesanales, etc.; con lo cual nosotros tenemos ningún problema (…)“, pero “al referirse como sujeto solamente a este grupo, está excluyendo a un número enorme de agricultores“.
Además, indicó que se “compromete la inversión extranjera”, ya que “se desconoce”. Como también, en el texto se “está acotando el fomento, la investigación y el desarrollo científico por parte del Estado solamente un grupo de agricultores. Establece la fijación de precios en la agricultura, zonas de producción”.
Como también, “se establece que básicamente no va a ver propiedad privada y no solo son sobre las semillas”, sino que también “sobre los materiales vegetales de propagación, animales u otras formas de vida, básicamente toda la agricultura”, manifestó Mario Schindler.
Revive aquí la entrevista al director ejecutivo de Anpros en ‘La Mañana Interactiva’:
Melón Baby Galia cultivado para semillas en el valle de Casablanca. Crédito: Gentileza Marta Lira
Los buenos valores del maíz y la sólida demanda externa por hortalizas orgánicas proyectan una temporada sólida para la producción y venta de semillas en Chile.
Marta Lira lleva un cuarto de siglos en la producción de hortalizas. Su centro de operaciones es el valle de Casablanca, en la Región de Valparaíso. Fue pionera en la producción orgánica para el mercado chileno. Sin embargo, su proyecto se estrelló contra una demanda local que no estaba dispuesta a pagar el costo extra que significa ese tipo de agricultura.
Hace una década, Lira tomó un camino intermedio. Una parte de su campo de 23 hectáreas, ubicado en el camino hacia Algarrobo, se dedicó a la producción de hortalizas de manera convencional. Otra parte de la propiedad la reservó para reproducir semillas orgánicas de zapallos, tomates, betarragas y melones, entre otras verduras. El producto final se embarca a Europa.
Este año trajo buenas noticias para Marta Lira. En invierno, la etapa de menor producción en el año, logró contratos para cultivar 3,5 hectáreas de semillas orgánicas para consumidores europeos y en el verano podría sembrar cerca de 6 hectáreas. Por tratarse de un trabajo muy detallista, la producción de semillas ocurre en espacios reducidos y requiere de agricultores especializados y dispuestos a invertir bastante más de lo usual por hectárea, pero con rentabilidades superiores.
“En la superficie de invierno crecimos al doble. No pudimos subir más porque nos topamos con una falta de mano de obra. Hay una mayor demanda por hortalizas orgánicas en Europa”, explica Lira.
En otros rubros semilleros, como el maíz o los cultivos forrajeros para el mercado local, también se ve una demanda sólida para el año agrícola 2021-2022.
Los resultados de este negocio son relevantes para el resto del agro. El año pasado se exportaron US$ 346,8 millones y se vendieron US$ 125 millones en semillas a nivel local. Se trata de un rubro muy exigente, donde requieren de medidas de aislación geográfica hasta trabajo manual de cada planta para lograr una correcta reproducción, que ha posicionado a Chile como un actor vital en la producción mundial de alimentos. Por otra parte, las mejoras en la genética han permitido saltos en la producción local de trigo y remolacha, entre otros cultivos.
En todo caso es un sector con realidades muy diversas, pero muestra señales más que interesantes en el nuevo año agrícola.
“En las temporadas anteriores, las decisiones de siembra se retrasaban cada vez más. Este año seinvirtió la tortilla. Lo vemos en la facturación. Hay interés por sembrar, algunos agricultores hacen pagos al contado para asegurar precio y producto. Tuvieron buenos resultados en la pasada cosecha y prefieren asegurar los insumos para el nuevo año”, sostiene Ricardo Behn, gerente de la División Semillas de Anasac.
Mario Schindler, gerente general de la Asociación Nacional de Productores de Semillas, Anpros, recuerda eso sí que el sector depende mucho del acceso al agua.
“En las últimas temporadas hemos visto un movimiento de la producción de semillas desde el centro del país hacia el sur. La industria está buscando una mayor seguridad de riego”, sostiene el dirigente.
Fuerte demanda por forrajeras
El alza mundial de los commodities se ha hecho sentir en la venta de semillas dentro de Chile. Un caso notorio es el del maíz, que se ha vuelto la vedette de esta temporada entre los agricultores, con una importante demanda por semillas. Sin embargo, más quitadas de bulla, las forrajeras también van al alza, aupadas por la demanda de la industria de la leche y la carne vacuna.
En el caso de las forrajeras, hay que distinguir dos grandes grupos: la alfalfa y el resto. La primera se produce principalmente en la zona central y el año pasado tuvo una muy buena demanda por la escasez relativa de alimentos para el ganado. Este año se prevé una superficie un poco más baja en la zona centro norte por la competencia de otros rubros, mientras que habría un aumento
en la parte sur del Maule y en las regiones de Ñuble y Biobío. En todo caso, los movimientos que pueda haber en cuanto a siembra van a depender de cómo evolucionen en las próximas semanas los precios del maíz, un actor relevante en la alimentación de los planteles lecheros.
En tanto, las semillas de ballicas, que sirven de base para las praderas sureñas, tienen una demanda muy fuerte. Por lo menos se espera vender de manera similar al año pasado. Los canales de distribución tienen stocks muy bajos producto de la buena venta de 2020. Adicionalmente, la falta de lluvias en Los Lagos y Los Ríos hace necesario que los ganaderos siembren para reponer la masa vegetal perdida. También ayudan los altos precios que están recibiendo los productores lecheros, lo que los hace más proclives a hacer este tipo de inversiones.
En el caso del maíz, la alta demanda de China ha dejado los stocks mundiales muy bajos. Como localmente se produce menos de la mitad de lo que necesita Chile, los precios internacionales se transmiten directamente. En la última temporada los agricultores tuvieron una combinación pocas veces vista: buena producción y altos precios. Gracias a que quedaron capitalizados, este año apostarán a aumentar su superficie.
“Hay mucho interés por sembrar maíz. Creemos que la demanda por semillas de maíz podría subir entre 10 por ciento a 20 por ciento. Los altos precios del maíz mantienen interesados a los agricultores en siembra tanto para grano como para ensilaje en el sur. La única dificultad que vemos es que el precio de los arriendos de tierra subió mucho, lo que se suma al alza de los fertilizantes”, sostiene Sebastián Ojeda, gerente general de KWS Chile.
Tampoco se escapa del análisis sobre el maíz, el crecimiento que está teniendo en el sur, como complemento para ensilaje ganadero. Se estima que en la nueva temporada se deberían, por lo menos, mantener las casi 14 mil hectáreas de maíz de ensilaje que se sembraron el año pasado.
En tanto, en el caso del trigo, se prevén dos realidades. Del Biobío al norte se espera una baja en la demanda por semillas de ese cereal debido a la competencia por superficie con el maíz. Sin embargo, de La Araucanía al sur se espera que el área triguera se mantenga, pues los precios están en niveles que aseguran una buena rentabilidad.
En el caso de la remolacha, que es determinada por la demanda que fija cada año la Iansa, se espera que la superficie sembrada se acerque a las 10 mil hectáreas, con una importante concentración en la región del Ñuble. Más al sur, el cu
ltivo de la remolacha forrajera, destinado a la ganadería, podría acercarse a las 4.000 hectáreas, dados los buenos resultados de los últimos años en cuanto a productividad, que han llegado a las 30 toneladas por hectárea cuando hay riego, y al alto costo de los alimentos alternativos.
En cuanto a las hortalizas, grupo que está conformado por muchas especies distintas, se espera un año ligeramente inferior al año pasado, que fue excepcionalmente alto. La principal razón es que en la Región Metropolitana, el tradicional bastión de esos productos, el acceso al agua sigue siendo crítico.
“Se deberían necesitar semillas para sembrar unas 65 mil hectáreas de hortalizas, no muy diferente que el año pasado. En lo que sí hay cambios notorios es en la distribución geográfica. Hay un movimiento importante hacia el sur, en zonas como Los Ángeles o La Araucanía pues hay abastecimiento más seguro de agua. Se trata de productores grandes que vienen de los cereales y que tienen riego tecnificado. Ven en las hortalizas una oportunidad interesante de negocios”, sostiene Lautaro Lazo, gerente de ventas de Semillas Agrical.
Exportadores miran el clima de Estados Unidos
Brian Blackburn se mueve entre La Araucanía, donde produce semillas, y Chillán, la ciudad donde embala su producción. Sin embargo, sus ojos están puestos en Europa y Norteamérica.
Como buena parte del negocio semillero chileno, la empresa de Blackburn, SG 2000, está orientada a la exportación. Casi tres cuartos de la industria dedica sus esfuerzos a abastecer en contra estación las necesidades del hemisferio norte.
En el caso de Blackburn, su eje es la producción de semillas de hortalizas, legumbres y de oleaginosas.
“En esta época del año, se empiezan a recibir los pedidos desde el extranjero. Se ve un mayor interés, por lo menos en oleaginosas y legumbres, que son los rubros que manejo. Me parece que les falta semilla en Europa. En todo caso todavía falta para cerrar los tratos, recién hace un mes mandamos los últimos contenedores de la temporada recién pasada”, sostiene el presidente de SG 2000.
El ejecutivo explica que esta temporada tiene una dificultad adicional al momento de exportar: la falta de reuniones presenciales con los clientes extranjeros debido a las limitaciones de desplazamiento entre países. Donde más problemas produce es en la búsqueda de clientes nuevos. El negocio semillero descansa en una logística muy ajustada y en la capacidad de ambas partes de enfrentar cambios de último minuto en la demanda. Además, se requiere una gran confianza en la empresa que reproduce las semillas en Chile, pues se trata de material vegetal de desarrollo reciente y al obtentor le interesa que no se realicen copias piratas de sus avances.
“El tema de garantizar la confianza con un cliente que nunca has visto en persona es más difícil”, reconoce Brian Blackburn.
De hecho, uno de los grandes desafíos que ha traído la epidemia de coronavirus para la industria semillera ha sido generar reportes detallados para los clientes extranjeros.
“En nuestro caso, utilizamos mucha tecnología remota para entregar información relevante. Antes nuestros clientes nos visitaban una vez al año. Como empresa tenemos el 100% de nuestros campos vigilados por satélites. Se puede ver el desarrollo de los campos día a día desde cualquier lugar del mundo”, explica Winston Colvin, gerente general de South Pacific Seeds.
¿Y qué pasa con la demanda en la nueva temporada exportadora de semillas?
Algo similar al mercado interno, en que la gran novedad viene del lado del maíz. Su peso en la industria semillera chilena es inigualable, el año pasado se exportaron US$ 99,5 millones en ese grano.
Las empresas que reproducen semillas en Chile para suplir la demanda del hemisferio norte están a la espera de ver qué pasa con el clima en Estados Unidos. Si se registran problemas, aumentan las posibilidades de que se requiera producir más semillas en este lado del mundo.
En todo caso, todo parece indicar que la demanda irá al alza. De hecho, de manera inédita, algunas empresas semilleras están arrendando campos para ellas realizar la reproducción, como una forma de asegurar superficie ante la pelea que les darán en maíz de grano.
Hay que tener en cuenta que la producción de semillas requiere de aislación geográfica, que en el caso del maíz tiene que ser por lo menos de 300 metros mientras que en el caso de los girasoles llega a 3 kilómetros, de un cultivo similar para evitar la contaminación con genes no deseados.
En el caso de las hortalizas hay que estar atento a la evolución del clima en California. Esa región de Estados Unidos, que es el principal abastecedor de frutas y verduras de ese país, está enfrentando una sequía histórica. Por el momento, se espera una mayor demanda por semillas de pepinos y zapallos. La lista de encargos para reproducir en Chile, en todo caso, podría aumentar si la falta de agua se agudiza.
Colvin recuerda, que más allá de las variaciones anuales del resto de la industria, la necesidad de semillas orgánicas de hortalizas crece de manera constante.
“En la última década la demanda por ese tipo de semillas no ha dejado de crecer. De hecho, tenemos un déficit de agricultores para abastecer la necesidad que existe. Debería producirse una alianza con la agroindustria y los comercializadores de hortalizas frescas para fomentar un aumento de la superficie”, sentencia Colvin.
Fuente: El mercurio Campo https://www.elmercurio.com/Campo/Noticias/Noticias/2021/06/01/revista-campo-altos-precios-semillas.aspx
Santiago, 30 de marzo, 2021. En el marco de la insostenible situación que vive hoy la macrozona sur y teniendo en cuenta que la actividad semillera en las regiones involucradas es esencial para el abastecimiento de semilla nacional, ANPROS ha adherido a una petición efectuada al presidente de la república, Sebastián Piñera, por la MULTIGREMIAL NACIONAL.
La petición, firmada por 76 gremios, solicita específicamente al presidente decretar Estado de Sitio en las regiones de Bío Bío y La Araucanía, particularmente en las provincias de Arauco y Malleco.
Agrega además que una vez restituido el Estado de Derecho, se requiere convocar una instancia de trabajo ejecutiva, sin colores políticos y transversal, compuesta por gremios, asociaciones de víctimas, empresarios, gobierno, parlamentarios, sociedad civil, organizaciones mapuche y comunidades pacíficas, para avanzar en aquellas materias que permitan abrir una puerta al ansiado y necesario diálogo.
ANPROS comparte la petición efectuada, dado que es esencial resguardar a las personas, las producciones y a las empresas semilleras de la macrozona sur, que, de mantenerse esta situación de violencia e inseguridad, corren el riego de desaparecer.
La industria semillera está comprometida con el trabajo conjunto con autoridades, agricultores y comunidades de la zona para avanzar en los procesos que se requieren para lograr la paz y seguridad.
El cambio climático está modificando los patrones de disponibilidad del agua provocando una crisis de este recurso.
La industria agrícola en Latinoamérica y el mundo se enfrenta a diversos desafíos para aumentar el uso eficiente de los recursos hídricos en todos los sectores y en proveer soluciones, innovación y tecnología para la gestión y preservación del agua en la agricultura.
Para conmemorar el Día Mundial del Agua, PortalFrutícola.com habló con actores del sector en todo el mundo y les preguntó sobre las acciones que implementarían para combatir la crisis hídrica.
*Las respuestas a continuación se han editado para mayor claridad.
Marina Rosenberg, Embajadora de Israel en Chile
Lo primero es la toma de conciencia sobre la problemática hídrica, vale decir, entender que el agua es un recurso vital, pero limitado, que debe ser protegido desde los niveles iniciales del proceso educativo hasta las políticas públicas y regulatorias.
En segundo lugar, articular a los distintos actores públicos, privados y académicos, lo que en Israel hacemos a través de la Autoridad de Aguas de Israel, responsable de la coordinación nacional del tema hídrico.
Un tercer punto son las acciones destinadas a ahorrar o hacer un uso eficiente del recurso disponible, y en el caso de Israel esto se logra de dos formas principales: Primero, con el uso eficiente del agua en los procesos agrícolas, a través del riego por goteo, agricultura de precisión y hasta inteligencia artificial. Y segundo, a través de un afinado proceso de tratamiento y reciclaje, que permite actualmente reutilizar más del 90% del agua, la cual se destina según sus niveles de tratamiento a agricultura, industria, riego municipal o recarga de acuíferos.
Está la generación de nuevas fuentes de agua, desde la siembra de nubes hasta la desalinización. En Israel, el uso de agua de mar desalinizada ya provee más del 60% del agua para consumo humano, logrando uno de los precios más competitivos a nivel mundial.
Un mix entre tecnología y ecología. La aplicación del conocimiento y la investigación para producir nuevos recursos hídricos, para cuidar los que existen y para una gestión sustentable de los distintos procesos que se desarrollan en el ciclo hídrico, desde los reservorios naturales hasta las costas del océano.
Gerbrand Jung, Asesor agrícola en la embajada holandesa en Chile
Holanda y Chile están trabajando juntos en el campo del agua con el objetivo de intercambiar conocimiento científico y administrativo, compartiendo soluciones (concretas) a corto, mediano y largo plazo que lleven a abordar los desafíos que ambos países tienen en esta área. Holanda hace esto ofreciendo soluciones innovadoras basadas en el principio de gestión integral del agua.
Almacenar agua: en los acuíferos subterráneos naturales antes de que llegue al océano. Actualmente, Deltares está coordinando la ejecución de un proyecto piloto en la cuenca del Elqui para rellenar los acuíferos de la región. Esta agua subterránea se puede utilizar en tiempos de sequía.
Retener agua mejorando la gestión del suelo: Al aumentar la materia orgánica en el suelo o al dejar espacio para la vegetación permanente en los campos, se puede mejorar la capacidad de retención de las tierras agrícolas. Drainblock ofrece una solución más técnica, un producto para crear depósitos de retención de agua sostenibles mediante el uso de bloques de espuma.
Reduzca la huella hídrica: utilizando el agua de riego disponible de la manera más eficiente posible. Basadas en datos satelitales, las plataformas en línea ofrecen consejos de riego precisos que pueden mejorar la eficiencia del agua. La plataforma Irriwatch combina datos digitales del uso del agua con la producción y la evapotranspiración para optimizar la huella hídrica a nivel del campo.
Reutilice el agua: por segunda o tercera vez optimizando el tratamiento de los flujos de agua residual. Por ejemplo, Bluecon ofrece unidades depuradoras de aguas residuales compactas y probadas, en las que las aguas residuales domésticas se transforman en agua de riego.
Leslie Sarná, Gerenta General Irrigadora Cerro Prieto
Más allá de las diferencias por país o cultura, existen estrategias generales para mitigar los impactos del cambio climático y asegurar el agua como derecho fundamental. Desde mi perspectiva en el sector agricultura, considero las siguientes:
Planes de reducción y mejoras de eficiencia: Debe existir un compromiso real de los usuarios de agua para implementar acciones de reducción que redunden en la eficiencia hídrica de procesos productivos y no productivos, mejorando la calidad de agua usada y/o reusándola, optimizando el uso de suministros y energía, etc.
Innovación e investigación y desarrollo: Es importante promover desde nuestras instituciones, empresas y Estados procesos de innovación, así como incentivar el desarrollo de soluciones que contribuyan a este gran desafío es fundamental.
Siembra y cosecha de agua: Una gestión adecuada de aguas lluvias permite aumentar la retención, almacenamiento y regulación de agua cuando las precipitaciones son intensas para luego usarlas en periodos de déficit.
Valor Compartido: Las medidas de eficiencia no serán suficientes si no se trabaja de manera conjunta entre Estado, empresa y comunidades. Construir una buena relación desde el inicio, con inversión social en la comunidad que nos rodea debe ser parte fundamental del desarrollo.
Legalidad para el uso del recurso: Debemos luchar contra la ilegalidad del uso del agua que impide que el recurso se pueda gestionar de la manera más eficiente para todos. Se debe tener más fiscalización y sanciones más severas para los usuarios informales.
Carolina Cruz, Presidenta de UVANOVA
Hace muchos años atrás, en UVANOVA realizamos un diagnóstico. Lo primero que hicimos como UVANOVA fue realizar seminarios en todas las zonas, principalmente enfocados en Aconcagua, en la cuarta región de Chile.
Invitamos a expertos del área como Gabriel Seguel, Raúl Ferreira, es decir personas que estaban muy relacionadas con la ingeniería y el estudio acabado del agua en términos de riego. Y el aporte de los asesores de UVANOVA donde determinamos cuáles eran los puntos críticos, es decir, dónde no nos podía faltar el aporte del agua y además darles luces a los productos sobre cuál era el mínimo del agua, con el cual era factible producir uva de mesa.
Por lo tanto definimos estándares mínimos dónde era factible producir una hectárea de uva de mesa. Toda esa información (que no siempre es conocida y manejada por los productores) la pusimos en la discusión.
Informamos sobre muchas estrategias sobre incorporar tecnología, que tenía como base bajar o optimizar el uso del agua. Luego generamos un protocolo de estrategias sobre el manejo del agua ante la escasez hídrica, el cual difundimos a través de diferentes organizaciones como SMA Chile.
Por último, junto con algunos asesores de UVANOVA y expertos en riego, generamos Balance Hídrico, que consistió en una plataforma para que los productos pudieran incorporar sus datos y saber cuáles eran sus reales requerimientos en el predio.
Mario Schindler, Director Ejecutivo de ANPROS
Sustentabilidad: La industria semillera está 100% por la sustentabilidad en cada uno de sus procesos, implementando permanentemente nuevas prácticas y haciendo uso de todas las herramientas disponibles para cumplir con los compromisos y objetivos establecidos en la estrategia mundial para disminuir los efectos del cambio climático.
Tecnificación: Aumentar la eficiencia de los recursos hídricos tiene una base importante en utilizar las herramientas que existen para riego tecnificado. Desde hace mucho tiempo, un porcentaje altísimo de los productores de la industria semillera utiliza riego tecnificado.
Capacitación e información: Conocer las herramientas disponibles, hacer un correcto uso de ellas y aprovecharlas al máximo es esencial para la adopción de nuevas tecnologías que permitan avanzar en una estrategia para combatir la sequía. En 2020 ANPROS hizo un ciclo de webinars cuyo objetivo fue el manejo de recursos hídricos, se abordaron las herramientas tecnológicas disponibles actualmente y los factores adicionales a considerar para su máximo aprovechamiento.
Educación: En el marco de un escenario de cambio climático es necesario educar a los nuevos agrónomos desde las bases sobre las tecnologías, herramientas y procesos disponibles para el aprovechamiento del recurso hídrico. Ya sea con diplomados, talleres técnicos y otros, que permitan contar con los conocimientos necesarios para abordar en la práctica las distintas situaciones a las que se pueden enfrentar en periodos de sequía.
Selección de zonas agroclimáticas favorables: Al momento de pensar en la producción, es importante seleccionar zonas agroclimáticas que sean favorables al tipo de cultivo que vamos a producir.
Felipe Martin CEO de MAS Recursos Naturales
Para combatir la sequía se requiere de un trabajo permanente y continuo tanto del mejoramiento de la infraestructura hídrica, como de la gestión del recurso.
En cuanto a la Infraestructura es fundamental la infraestructura de almacenaje tanto superficial (Tranques, micro embalses y embalses) como subterránea (Infiltración natural y artificial de acuíferos), los sistemas de conducción mediante revestimiento o entubamiento y los sistemas de telecontrol y telemetría para el monitoreo a tiempo real del recurso. Por lo tanto, respecto a la infraestructura tenemos 3 ejes claves: Almacenaje, Distribución y Monitoreo/Control del Recurso Hídrico.
En lo que es la Gestión es clave la administración por parte de las organizaciones de usuarios y por lo tanto el fortalecimiento de las Organizaciones es clave. Sumado a lo anterior es indispensable la regularización y perfeccionamiento de títulos de agua, información indispensable para las organizaciones de usuario y autoridades gubernamentales. Por lo tanto, en gestión existen 2 ejes estratégicos: Fortalecimiento de las OUA y Ordenamiento jurídico de los títulos de agua.
Tanto Infraestructura como Gestión nos permiten, en su conjunto, tomar decisiones informadas acorde a una realidad, en donde no se puede desconocer un fuerte efecto del cambio climático.
Este año en Chile se realizará el Agricultural Water Summit que tratará temas claves en cuanto al impacto de la escasez hídrica en las diferentes regiones de Chile, así como la importancia de aplicar nuevas tecnologías y optimizar los actuales sistemas de riego para el manejo y uso eficiente del agua. Para obtener más información, visita www.agwatersummit.com
Nosotros, actores del sector privado de las semillas, representando a su diversidad y actuando en nombre propio o como representantes de cooperativas, empresas familiares, pequeñas, de tamaño mediano o multinacionales, de todo el mundo, estamos comprometidos con un futuro en el que se produzcan alimentos asequibles, seguros y nutritivos suficientes para todos sin poner en peligro a las economías, a las sociedades ni a los medios ambientes de futuras generaciones.
Con ese objetivo, damos la bienvenida a la Cumbre Sobre los Sistemas Alimentarios de las Naciones Unidas que tendrá lugar en septiembre de 2021, la cual representa una importante oportunidad para construir comprensión y soluciones compartidas en búsqueda de un sistema alimentario global que contribuya al logro de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Antes de la Cumbre, declaramos que:
ACEPTAMOS la definición de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) de un siste- ma de alimentación sostenible como aquel que ofrece seguri- dad alimentaria y nutrición para todos sin poner en peligro las bases económicas, sociales y medioambientales para genera- ciones futuras,
SABEMOS que desde el comienzo de la agricultura y todavía más desde los descubrimientos científicos en la biología y la genética, los obtentores y agricultores han innovado, mejorado plantas y aumentado las producciones durante cientos de años,
ACEPTAMOS que la mayor producción agrícola ha propiciado unos significativos progresos social y económico, pero ahora se enfrenta a los importantes desafíos del cambio climático, la pérdida de biodiversidad, el declive de la salud del suelo y los recursos menguantes,
ACEPTAMOS que el sistema alimentario global no está sirviendo a todos. No existe una única solución que satisfaga a todo el mundo, y mientras que el hambre y las deficiencias de micronutrientes crecen algunas zonas, la obesidad es un problema importante en los demás lugares,
ACEPTAMOS el enorme desafío supone que la agricultura producir comida suficiente, segura y nutritiva para la pobla- ción global, que se espera que alcance los 10.000 millones de personas en 2050,
SABEMOS que las semillas son la base de toda la producción de cultivos y que el sector de las semillas es un contribuyente fundamental a la producción de alimentos,
SABEMOS que el sector de las semillas es diverso y competiti- vo, que consta de múltiples actores grandes y miles de actores pequeños en mercados de semillas segmentados por cultivo y ubicación geográfica,
SABEMOS que las semillas son el punto de comienzo vital para toda la producción de culti-vos, que sin ellas no puede haber ninguna cosecha y que esto hace que el sector de las semillas sea un socio crítico en la misión de terminar con el hambre y lograr seguridad alimenticia y nutrición para todos.
CÓMO CONTRIBUYE EL SECTOR PRIVADO DE LAS SEMILLAS
Al discutir cómo puede contribuir mejor el sector de las semillas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), nosotros, los firmantes de esta declaración:
Aceptamos que los sistemas de alimentos tienen que convertirse en más equitativos, incluyentes y ecológicos y que, independientemente de que nos involucremos como actores individuales o como sector, nuestras contribuciones más destacadas es probable que sean hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU sobre pobreza, hambre, crecimiento económico, medidas climáticas, biodiversidad, consumo y producción responsables y asociaciones, crecimiento económico, medidas climáticas, biodiversidad, consumo y producción responsables y asociaciones.
ODS 1 – Poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo
SABER que la inmensa tarea de poner fin a la pobreza necesariamente requiere el apoyo de pequeños agricultores que representan casi dos tercios de las poblaciones de África y Asia,
SABER que las semillas de calidad ayudan a aliviar la pobreza aumentando las producciones y la seguridad de las producciones, permitiendo que los pequeños agricultores se alimenten mejor y consigan ingresos.
LAS SEMILLAS DE CALIDAD
AYUDAN A ALIVIAR LA POBREZA
ODS 2 – Poner fin al hambre
SABER que el Informe de 2020 Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo de las Naciones Unidas muestra que el número de personas hambrientas ha crecido lenta pero consistentemente desde 2014 y que, a menos que tomemos alguna medida, más de 840 millones de personas podrían estar infra alimentadas en 2030, sin mencionar a aquellos que sufren malnutrición por la falta de vitaminas y minerales esenciales,
SABER que, con las tendencias actuales, el mundo tiene que producir un 50% más de alimentos antes de 2050. Que las cantidades de las cosechas tienen por tanto que aumentar a una velocidad mayor que las tasas históricas y que esta mayor producción no puede provenir de la deforestación ni de ninguna otra expansión de tierra agrícola,
SABER que durante toda su historia el sector de las semillas ha contribuido a mejores resultados por ejemplo en la Unión Europea, en donde las semillas mejoradas han aumentado la productividad de cosechas durante nueve cosechas cultivables a un promedio del 20% en 15 años, o en África, en donde las nuevas variedades de maíz han producido entre un 20% y un 30% más que otras variedades para el beneficio de entre 30 y 40 millones de personas.
ACEPTAR que el mundo tendrá que producir y consumir más fuentes de proteína, como por ejemplo harinas integrales, legumbres, frutos secos, verduras y frutas frescas. Que el sector tendrá que ayudar a identificar estas fuentes, los llamados “cultivos huérfanos” y que tendrá que mejorar también estas variedades.
DURANTE TODA SU HISTORIA EL SECTOR DE LAS SEMILLAS HA CONTRIBUIDO A AUMENTAR LA PRODUCTIVIDAD DE COSECHAS
ODS 8 – Promover el crecimiento económico sostenido, incluyente y sostenible, el empleo y el trabajo decente para todos
SABER que en zonas grandes del mundo la agricultura es la mayor fuente de trabajo y sustento y esto es especialmente cierto para los sectores más vulnerables y excluidos de la sociedad, entre los que se incluyen los pobres, las
mujeres y las poblaciones rurales.
SABER que, para muchos de estos agricultores, el sector de las semillas sigue siendo una significativa fuente potencial de mayores ingresos gracias a mejores producciones, resistencia, resiliencia, adaptabilidad y conocimiento de los cultivos, pero solamente el 10% de los pequeños agricultores del mundo acceden a semillas de calidad.
AFIRMAR que por lo tanto el sector de las semillas tiene un papel significativo que jugar en la promoción de un crecimiento económico sostenido, incluyente y sostenible para algunas de las poblaciones más marginalizadas del mundo, incluyendo el trabajo decente.
EL SECTOR DE LAS SEMILLAS SIGUE SIENDO UNA SIGNIFICATIVA FUENTE
POTENCIAL DE MAYORES INGRESOS PARA LAS POBLACIONES RURALES
ODS 12 – Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles
ACEPTAR que cada año aproximadamente un tercio de toda la comida producida, lo que es equivalente a 1.300 millones de toneladas con un valor de aproximadamente 1 billón de dólares, termina pudriéndose en cubos de la basura o se echa a perder por transporte y cosechas precarios,
ACEPTAR que la degradación de la tierra, la menguante fertilidad del suelo y el uso insostenible del agua de manera combinados inhiben que nuestra base de recursos naturales suministre alimentos, pero las semillas mejoradas y unas buenas prácticas agrícolas pueden ayudar a superar este desafío,
AFIRMAR que semillas más resilientes, con una vida útil más larga, pueden ayudar a reducir los desperdicios alimentarios y que la industria de las semillas está comprometida con la colaboración con la cadena de valor, con el objetivo de conseguir una producción y un consumo más responsables,
AFIRMAR que el sector de las semillas está ayudando a reducir el uso de agua agrícola al desarrollar variedades que requieren menos agua para su crecimiento; que las semillas mejoradas también precisan de menos tierra, disminuyendo las tasas de conversión y desforestación y que al hacer posible que la agricultura produzca más con menos, las semillas mejoradas tienen como resultado un menor impacto ambiental.
LAS SEMILLAS MEJORADAS AYUDAN A
REDUCIR EL USO DE AGUA AGRÍCOLA
ODS 13 – Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos
SABER que en más de un 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo proceden de la agricultura, los bosques y el cambio de uso de la tierra y que, sin tomar ninguna medida, es probable que estas emisiones aumenten a medida que crece la población mundial,
SABER que las emisiones agrícolas tienen que reducirse en dos tercios desde los niveles de 2010 para mantener el aumento de la temperatura global a menos de 2°C,
SABER que los agricultores también se ven afectados por el cambio climático, que trae patrones climáticos inestables, enfermedades y plagas y eventos climáticos extremos, tales como sequías e inundaciones,
AFIRMAR que el sector de las semillas puede ayudar a reducir las emisiones agrícolas obteniendo plantas de cultivo para capturar mejor el carbono, por ejemplo, desarrollando plantas con amplios sistemas reticulares,
AFIRMAR que la industria de las semillas puede ayudar a los agricultores a adaptarse al cambio climático desarrollando cultivos más resistentes a las sequías y a otros síntomas del cambio climático.
EL SECTOR DE LAS SEMILLAS PUEDE AYUDAR A LOS AGRICULTORES A ADAPTARSE AL CAMBIO CLIMÁTICO
ODS 15 – Gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras, detener la pérdida de biodiversidad
SABER que el Informe de Evaluación Global de la IPBES de 2019 sobre Biodiversidad y servicios del Ecosistema concluye que la pér- dida de biodiversidad y los ecosistemas domi- narán el progreso hacia los ODS, particularmen- te sobre la pobreza, el hambre, la salud, el agua, las ciudades, el clima, los océanos y la tierra,
SABER que el sector de las semillas depende de recursos genéti- cos para continuar mejorando las semillas y que el sector ayuda a proteger la biodiversidad con su apoyo al acceso y a los mecanis- mos para compartir beneficios, como por ejemplo el Tratado Inter- nacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura(ITPGRFA, por sus siglas en inglés) y lel Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB).
AFIRMAR que el sector de las semillas contribuye también a crear nueva diver- sidad entre variedades. En un reciente estudio se demostró que la diversidad de variedades de tomate ha aumentado considerablemente desde los 1970.
NUESTRO SECTOR AYUDA A PROTEGER LA BIODIVERSIDAD CON SU
APOYO AL ACCESO Y A LOS MECANISMOS PARA COMPARTIR BENEFICIOS
ODS 17 – Revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible
SABER que las crisis globales y regionales, incluyendo la pandemia del COVID-19 y los brotes de plagas y enfermedades de plantas han llevado a fracasos de cultivos en África, Latinoamérica y Asia, destacando las debilidades y vulnerabilidades de nuestros sistemas alimentarios y de las cadenas globales de suministro de alimentos,
SABER que el sector de las semillas comparte el objetivo común unificador de ofrecer semillas de calidad a los agricultores de todo el mundo, incluyendo a los Países Menos Desarrollados (PMD). Las variedades adaptadas continuamente y unas semillas de buena calidad ofrecen a los agricultores la posibilidad de maximizar sus producciones al mismo tiempo que siguen resistiendo el cambio climático, las plagas y las enfermedades,
AFIRMAR que las complejidades de los desafíos anteriores requieren que todo el mundo de la cadena de valor de los alimentos colabore, incluyendo los sectores público y privado, y que esta colaboración es la única manera de tener un sistema alimentario global apto para el futuro.-
LAS COMPLEJIDADES DE LOS DESAFÍOS ANTERIORES REQUIEREN QUE TODO EL MUNDO DE LA CADENA DE VALOR DE LOS ALIMENTOS COLABORE
SITUACIÓN DE INSEGURIDAD PARA LA INDUSTRIA SEMILLERA EN LA MACROZONA SUR
La industria semillera nacional está compuesta por empresas de relevancia estratégica para el abastecimiento de alimentos, no solo a nivel interno sino para el mundo. Chile es el primer exportador de semillas del hemisferio sur, octavo a nivel mundial y está considerado como un país confiable, tanto por la calidad de sus semillas como por su institucionalidad.
En el sur, una zona económica importante para el país, se concentra la mayor superficie certificada de semilleros para mercado nacional, que, entre La Araucanía y Los Lagos, alcanza las 2.863. (La Araucanía 32% – Los Lagos 31%). Una cifra también significativa, de 1.328 ha., es la que reflejan los semilleros certificados para exportación.
Entre las regiones de Bio Bio y los lagos durante la temporada 2019 -2020 se ubicó el 100% de los semilleros de papa, el 92% de semilleros de avena, el 84% de la superficie de semilleros de trigo candeal y harinero y el 97% de semillero de triticale.
Para canola, cultivo que sustenta en gran medida a la industria salmonera del país, estas regiones representan un 72% de la superficie de semilleros a nivel nacional, que abastecerán de semillas a un total de 37.942 ha. de cultivos para producción.
En el caso de la papa, cultivo de alto consumo, base dentro de la alimentación y en consecuencia sustancial para la alimentación en Chile, la superficie de semilleros entre las regiones del Bio Bio y Los Lagos alcanza las 1.013 ha., que representan el 99,9% de la superficie nacional. Estos semilleros abastecerán la demanda de semillas para aproximadamente 44.145 ha. del cultivo de papa nacional.
Las semillas son el eslabón inicial, la base de la cadena agroalimentaria que sustentará la producción agrícola del nuestro y de muchos otros países, contribuyendo a la seguridad agroalimentaria mundial, especialmente en estos tiempos de crisis. Las cifras anteriores, reflejan el rol fundamental que la industria semillera juega en nuestra agricultura y a nivel global.
Para la sostenibilidad y viabilidad futura de las empresas productoras de semillas, es imperativo contar con la protección y resguardo del Estado en la zona, derecho que, dada la situación de violencia e incertidumbre que se vive desde la región del Bio Bio hasta La Araucanía, se ha visto seriamente vulnerado en los últimos años y con especial agravamiento desde el 2018 a la fecha.
Es prioritario establecer un marco de seguridad para los trabajadores, la infraestructura, los cultivos y por supuesto la infraestructura vial y de transportes, imprescindibles no solo para el desarrollo de la actividad agrícola sino de muchas otras.
Como gremio consideramos imperativo insistir en el llamado a los tres poderes del estado, para poner término al actual abandono de la zona sur, haciendo uso de todas las instancias disponibles —políticas, legislativas y judiciales— para reponer la paz y la seguridad a la zona.
El actual escenario no puede extenderse por más tiempo y es necesario implementar acciones concretas, que permitan, tanto a trabajadores como empresarios, desarrollar sus actividades de manera segura, con la certeza de que sus fuentes laborales y su propia seguridad no serán vulneradas en ningún aspecto.
El 05 de Enero de 2021 se cumplen 25 años desde que Chile adhiriese al Acta de 1978 del Convenio de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV). Esta fecha representa un hito en la historia de nuestra agricultura, ya que permitió que nuestros agricultores tuvieran un mejor y más fluido acceso a las mejores variedades del mundo, en el ámbito frutícola, agrícola, hortícola, ornamental y forestal. Las consecuencias de lo anterior fueron, entre otras, el despegue definitivo de la agricultura agroexportadora de Chile.
Desde el año 1996, año en que Chile adhirió a UPOV, se han recibido más de 1.900 solicitudes de inscripción de nuevas variedades vegetales, muchas de las cuales se han convertido en los pilares del crecimiento de nuestra agricultura. Este registro en Chile es administrado por el Servicio Agrícola y Ganadero, y en particular por su División de Semillas, a quienes ANPROS efectúa un reconocimiento por la excelente gestión realizada en todo este tiempo.
Resulta muy oportuno en esta fecha recordar este hecho tan significativo para nuestra agricultura y nuestros agricultores, en tiempos en que este Convenio y su necesaria modernización al Acta de 1991 ha sido sometido a una larga discusión y análisis, muy necesario para una normativa que ya cumplió un cuarto de siglo. Durante este proceso, los niveles de desinformación han sido enormes, con un gran perdedor, nuestra agricultura.
Los desafíos que vienen por delante para la agricultura del siglo XXI son enormes. Cambio climático, sustentabilidad, producciones con menos agroquímicos, agricultura orgánica, adaptación a nuevas zonas agroecológicas, exigencias de los mercados ante un escenario de incertidumbre, sólo por mencionar algunos. En todos ellos, y en muchos otros, las nuevas variedades jugarán un rol esencial.
Mantener y potenciar el acceso a las mejores variedades del mundo, como también estimular y potenciar el desarrollo de nuevas variedades a nivel nacional, resultan hoy una necesidad urgente. Esperamos que con la madurez profesional de todos los involucrados en el desarrollo del futuro de nuestra agricultura, podamos avanzar de manera decidida en darle a Chile, de una vez por todas, el status que se merece en propiedad intelectual vegetal.