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Chile redefine su papel semillero hacia la innovación genética global

Chile transita un punto de inflexión en su industria de semillas, el país que durante tres décadas se consolidó como proveedor confiable de multiplicación en contraestación ahora apunta a otro objetivo: transformarse en un polo de investigación, desarrollo genético e innovación biotecnológica para el hemisferio sur.

La Asociación Nacional de Productores de Semillas (ANPROS) lidera esta agenda, apoyada en activos que el sector construyó con el tiempo: diversidad agroclimática, sanidad vegetal rigurosa, trazabilidad certificada y una posición geográfica que permite producir cuando el hemisferio norte está en invierno.

El gremio exporta anualmente más de 400 millones de dólares y se mantiene entre los diez principales países exportadores de semillas del mundo, ocupando el cuarto lugar global en hortalizas y el primero en el hemisferio sur. Los envíos llegan a más de 50 países, con Norteamérica concentrando un 40% del destino, la Unión Europea cerca de un 30% y Asia escalando de un 8% a casi un 20% en los últimos años.

El segmento biotecnológico ilustra mejor esta transición hacia mayor valor agregado. En las últimas dos décadas, Chile ha exportado más de US$2.300 millones en semillas biotecnológicas, utilizadas para sembrar más de 50 millones de hectáreas en todo el mundo, una superficie que equivale a decenas de veces la siembra anual del país.

Prácticamente todos los eventos transgénicos de maíz, soya y canola que se comercializan globalmente han pasado por campos chilenos para investigación o multiplicación. El promedio anual de exportaciones físicas en este segmento asciende a US$120 millones, mientras que los servicios de I+D asociados alcanzan US$23 millones anuales, con una inversión acumulada del sector que supera los US$150 millones en tres décadas y genera más de 30.000 empleos.

El contexto de mercado favorece esta apuesta. El mercado mundial de alimentos modificados genéticamente proyecta alcanzar los US$123.400 millones en 2025 y duplicarse hacia 2035, mientras que el mercado de cultivos con edición génica —tecnología que no incorpora ADN externo— podría llegar a US$41.000 millones en 2029. Actualmente, unas 20 empresas, 15 de ellas chilenas, producen semillas transgénicas en el país, gran parte bajo contratos con agricultores locales.

Para Mario Schindler, director ejecutivo de ANPROS, la combinación de calidad y confiabilidad es lo que distingue a Chile frente a competidores emergentes en Sudáfrica, Argentina o Nueva Zelanda. El desafío, sin embargo, no es solo agronómico. La industria plantea actualizar el marco regulatorio de organismos genéticamente modificados —vigente desde 2001— y crear un instrumento jurídico específico para variedades editadas genéticamente, junto con reglas más claras de propiedad intelectual que den certeza a las compañías multinacionales que evalúan dónde localizar sus programas de mejoramiento.

La incorporación de agricultura de precisión, análisis de datos e inteligencia artificial a los programas de fitomejoramiento también empieza a acelerar los tiempos de desarrollo varietal, un factor crítico en un negocio donde cada nueva variedad tarda años en llegar a mercado. En paralelo, la participación activa de ANPROS y sus empresas socias en foros internacionales de la industria refuerza el posicionamiento del país ante delegaciones de decenas de naciones que compiten por los mismos flujos de inversión.

Si Chile logra sostener esta estrategia regulatoria y científica, el salto sería doble: consolidar su liderazgo exportador tradicional y, al mismo tiempo, ganar terreno como generador de conocimiento genético propio, dejando atrás su rol histórico de simple multiplicador para convertirse en protagonista del mejoramiento vegetal que la agricultura global necesitará frente al cambio climático.

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Chile quiere liderar la próxima revolución de las semillas con más genética e innovación

Chile quiere dar un salto estratégico en la industria semillera. Más allá de su reconocido papel como productor y exportador de semillas para mercados internacionales, el país apunta a consolidarse como un centro global de investigación, desarrollo e innovación genética, con el objetivo de atraer nuevas inversiones, impulsar el fitomejoramiento y fortalecer la competitividad de su agricultura frente a los desafíos del cambio climático.

La propuesta, impulsada por la Asociación Nacional de Productores de Semillas de Chile (ANPROS), plantea aprovechar las ventajas competitivas que el país ha construido durante décadas para avanzar hacia una industria de mayor valor agregado. Entre ellas sobresalen la producción en contraestación, la diversidad de condiciones agroclimáticas, la sanidad vegetal, la experiencia técnica de productores y empresas, y una sólida reputación internacional en calidad y trazabilidad.

El sector considera que esas fortalezas ofrecen una plataforma ideal para atraer proyectos de investigación, desarrollar nuevas variedades vegetales y ampliar la participación chilena en una actividad que hoy ocupa un lugar central dentro de la seguridad alimentaria mundial.

La creciente demanda de cultivos capaces de producir más con menos recursos también impulsa esta estrategia. Los desafíos vinculados a la escasez de agua, el aumento de las temperaturas, la degradación de los suelos y la aparición de nuevas plagas obligan a acelerar el desarrollo de materiales genéticos más eficientes y resilientes.

El fitomejoramiento frente al cambio climático

El desarrollo de nuevas variedades se ha convertido en una de las principales herramientas para responder a los cambios que enfrenta la agricultura. A través del fitomejoramiento, es posible obtener plantas con mayor tolerancia a la sequía, mejor eficiencia en el uso del agua, resistencia a enfermedades y plagas, además de un mayor potencial productivo y comercial.

En cultivos frutales, la innovación genética también permite desarrollar variedades con mejor conservación poscosecha, mayor calidad y mejores condiciones para soportar largos trayectos hacia mercados internacionales, un aspecto clave para un país fuertemente orientado a la exportación.

Chile ya participa en programas internacionales de multiplicación de semillas y producción en contraestación para compañías de distintos países. Sin embargo, desde ANPROS consideran que el siguiente paso consiste en atraer un mayor volumen de investigación científica, ampliar el desarrollo de genética local y fortalecer la colaboración entre empresas, universidades, centros tecnológicos y organismos públicos.

Para el director ejecutivo de ANPROS, Mario Schindler, la reputación que Chile construyó durante décadas constituye un activo estratégico, aunque advierte que mantener esa posición exigirá adaptarse al ritmo de las nuevas tecnologías y a una competencia internacional cada vez más intensa.

La regulación será clave para atraer inversiones

El avance de la genética vegetal no depende únicamente del conocimiento científico. También requiere un entorno regulatorio capaz de acompañar la velocidad con la que evolucionan las nuevas tecnologías aplicadas al agro.

Desde la industria sostienen que la protección de la propiedad intelectual, reglas claras para la investigación y mayor certeza jurídica serán factores decisivos para atraer inversiones en innovación y evitar que proyectos de alto valor tecnológico se desarrollen en otros países.

A ello se suma la incorporación de herramientas como la agricultura de precisión, la inteligencia artificial, el análisis de datos y las nuevas técnicas de mejoramiento vegetal, tecnologías que están transformando la forma en que se desarrollan las variedades adaptadas a las necesidades de cada región y mercado.

Para ANPROS, la combinación entre estas innovaciones y la experiencia acumulada por la industria semillera chilena abre una oportunidad para que el país deje de ser reconocido únicamente como un multiplicador de semillas y avance hacia un rol de mayor protagonismo como generador de conocimiento, genética e innovación para la agricultura del hemisferio sur.

Si esa estrategia logra consolidarse, Chile no solo fortalecerá su posición en el comercio internacional de semillas, sino que también podría convertirse en un actor clave en el desarrollo de tecnologías capaces de mejorar la productividad agrícola, responder a los efectos del cambio climático y contribuir a una producción de alimentos más eficiente y sostenible.

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Mario Schindler: uno de los chilenos que ha llevado la voz de las semillas al escenario mundial

El director ejecutivo de ANPROS recibió la Membresía Honoraria Vitalicia de la International Seed Federation y en esta entrevista el líder gremial analiza el rol estratégico de Chile en la producción de semillas y los desafíos de la innovación genética.

En la agricultura, pocas cosas son tan pequeñas y, al mismo tiempo, tan decisivas como una semilla. En ella se inicia la productividad de los campos, la innovación genética, la adaptación al cambio climático y buena parte de las respuestas que hoy busca el mundo frente a los desafíos de seguridad alimentaria, sostenibilidad y eficiencia productiva.

Chile ha logrado ocupar un lugar relevante en esa conversación global. Su condición de contraestación, su sanidad vegetal, sus capacidades técnicas y una industria altamente especializada han permitido que el país sea reconocido como un actor estratégico en la producción y exportación de semillas para mercados internacionales. Detrás de ese posicionamiento hay décadas de trabajo público-privado, desarrollo tecnológico, agricultores, empresas, profesionales y una institucionalidad que ha sabido construir confianza.

Uno de los rostros más relevantes de ese proceso es Mario Schindler Maggi, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Productores de Semillas de Chile, ANPROS, quien por más de dos décadas ha estado vinculado al fortalecimiento del sector semillero nacional y a su proyección en los principales espacios internacionales de la industria. 

Su trayectoria este año acaba de alcanzar un hito histórico: fue distinguido con la Membresía Honoraria Vitalicia de la International Seed Federation, una de las máximas distinciones del sector semillero mundial y un reconocimiento reservado para líderes que han realizado contribuciones excepcionales a esta actividad.

La distinción no solo destaca una carrera personal. También pone en valor el camino recorrido por Chile como país proveedor confiable de semillas, con estándares de calidad, trazabilidad, innovación y cumplimiento fitosanitario que hoy son observados desde distintas regiones del mundo. 

En un escenario donde la agricultura enfrenta estrés hídrico, nuevas exigencias ambientales, avances acelerados en biotecnología y la necesidad de producir más con menos, la semilla vuelve a ubicarse en el centro de las soluciones.

En esta entrevista con Diario Frutícola, Mario Schindler analiza el significado de este reconocimiento para Chile, las fortalezas que han consolidado al país como referente semillero, los desafíos regulatorios y tecnológicos que enfrenta la industria, y el rol que tendrán las nuevas generaciones en el futuro de una agricultura más productiva, resiliente y sostenible.

Reconocimiento mundial para Chile: ISF distingue a Mario Schindler por su aporte a la industria semillera global - Diario Frutícola

Mario Schindler recibiste la Membresía Honoraria Vitalicia de la International Seed Federation, un reconocimiento que solo han obtenido 20 personas en el mundo desde 1996. ¿Qué significa este hito para Chile y cómo refleja el posicionamiento que ha alcanzado la industria semillera chilena a nivel internacional?

Para mí, este reconocimiento tiene un significado muy profundo y lo recibo con mucha gratitud y humildad. Si bien es una distinción personal que valoro enormemente,  la entiendo también como un reconocimiento al trabajo que Chile y ANPROS han desarrollado durante muchos años en la industria semillera internacional.

Chile ha construido una reputación seria y consistente. Nuestro país es reconocido por su calidad, su rigurosidad técnica, su condición de contraestación, su sanidad vegetal, su institucionalidad y la capacidad de responder a mercados altamente exigentes. Nada de eso se logra de un día para otro; es el resultado de décadas de trabajo de empresas, agricultores, profesionales, autoridades y equipos técnicos que han entendido que la semilla es una actividad estratégica para la agricultura.

Por eso, este hito habla del lugar que Chile ha alcanzado en la conversación global de semillas. Hoy somos un país escuchado, respetado y valorado en temas como comercio internacional, fitosanidad, innovación, regulación, propiedad intelectual y seguridad alimentaria. Ese posicionamiento es un activo que debemos cuidar y seguir fortaleciendo.

 

Chile se ha consolidado como un actor estratégico en la producción y exportación de semillas contraestación para mercados globales. Desde su experiencia, ¿cuáles han sido las principales fortalezas que han permitido al país transformarse en un referente mundial en esta industria?

 

Chile tiene una combinación de condiciones muy valiosa para la producción de semillas. Contamos con una ubicación geográfica privilegiada para producir en contraestación, condiciones agroclimáticas favorables, buenos suelos, disponibilidad de zonas productivas diversas y una condición sanitaria que ha sido clave para abastecer mercados exigentes.

Pero más allá de las condiciones naturales, la gran fortaleza ha sido la capacidad técnica y humana de la industria. La producción de semillas requiere precisión, cumplimiento, trazabilidad, conocimiento agronómico y mucha coordinación. En Chile se ha desarrollado una cadena altamente especializada, con empresas, agricultores, técnicos, profesionales y trabajadores que entienden la exigencia de producir semillas de calidad para mercados internacionales.

También ha sido fundamental el trabajo público-privado, especialmente con el SAG, en materias fitosanitarias, regulatorias y de comercio exterior. Esa coordinación ha permitido dar respuesta a los requerimientos de los distintos mercados y sostener la confianza internacional en Chile como proveedor serio y confiable.

Chile tiene que seguir haciendo bien lo que lo ha hecho confiable: producir semillas de calidad, cumplir a la perfección con los requisitos de los mercados y responder a tiempo.

 

¿Qué desafíos y oportunidades visualiza hoy para el sector frente a las nuevas exigencias productivas y ambientales que enfrenta la agricultura mundial?

La semilla es la base de la agricultura. De ella depende, en gran medida, la posibilidad de producir alimentos, mejorar los rendimientos y enfrentar condiciones cada vez más complejas, como el cambio climático o la escasez hídrica. Por eso, cuando hablamos de seguridad alimentaria, necesariamente tenemos que partir hablando de semillas.

Hoy el mundo enfrenta desafíos enormes: cambio climático, estrés hídrico, nuevas plagas y enfermedades, mayores exigencias ambientales, necesidad de producir más con menos y una demanda creciente por alimentos de calidad. En ese escenario, la industria semillera tiene una oportunidad muy importante, porque la innovación genética permite desarrollar variedades más resilientes, eficientes y adaptadas a distintas condiciones productivas.

Pero para aprovechar esa oportunidad necesitamos marcos regulatorios modernos, claros y basados en ciencia. La innovación avanza muy rápido, y los países que logren acompañar ese avance con reglas claras, protección adecuada a la propiedad intelectual vegetal, sistemas fitosanitarios eficientes y una mirada estratégica sobre la investigación y el desarrollo, van a estar mejor preparados para responder a los desafíos de la agricultura mundial.

 

En un contexto donde la innovación y la biotecnología avanzan rápidamente, ¿qué rol cumple la colaboración entre asociaciones internacionales, empresas y centros de investigación para acelerar el desarrollo de semillas más resilientes y sostenibles?

 

La colaboración es fundamental. Ningún país, empresa o institución puede enfrentar por sí solo los desafíos que hoy tiene la agricultura. La innovación en semillas requiere ciencia, inversión, experiencia productiva, regulación adecuada y conexión internacional.

Las asociaciones internacionales cumplen un rol muy importante porque permiten reunir a la industria, compartir información técnica, anticipar tendencias, abordar barreras regulatorias y generar criterios comunes en temas como fitosanidad, comercio, propiedad intelectual, nuevas técnicas de mejoramiento y sustentabilidad.

En ese sentido, ANPROS ha mantenido una participación activa en distintos espacios internacionales. Formamos parte de la International Seed Federation, pero también de la Seed Association of the Americas, SAA; de APSA, la Asia and Pacific Seed Association; de Euroseeds; y de ASTA, la American Seed Trade Association. Además, participamos en diversos grupos de trabajo internacionales donde se abordan temas técnicos y estratégicos para el desarrollo de la industria semillera.

Esa presencia no es solo institucional. Es una forma concreta de estar en las conversaciones relevantes, anticipar cambios, conocer experiencias de otros países y aportar desde la experiencia chilena. Las empresas aportan investigación, tecnología y conocimiento aplicado; los centros de investigación generan evidencia científica y desarrollo; y las asociaciones gremiales contribuimos articulando, representando y creando puentes entre el sector privado, la autoridad y los espacios internacionales.

En el caso de Chile, esta conexión es especialmente importante. Tenemos capacidades productivas, experiencia exportadora y condiciones para seguir posicionándonos como una plataforma de investigación, desarrollo e innovación en semillas. Para eso, la colaboración público-privada y la vinculación internacional seguirán siendo claves.

 

Durante años, ANPROS ha impulsado el fortalecimiento del sector semillero chileno. ¿Qué avances destacaría en materia de calidad, trazabilidad e innovación, y qué áreas aún requieren mayor desarrollo para mantener la competitividad del país?

 

La industria semillera chilena ha avanzado mucho en profesionalización, estándares de calidad, trazabilidad, cumplimiento fitosanitario, incorporación de tecnología especializada y capacidad de responder a mercados cada vez más exigentes. Hoy existe una cadena productiva mucho más especializada, con procesos técnicos rigurosos, herramientas tecnológicas aplicadas a la producción y una conciencia clara de que la confianza internacional se construye cumpliendo bien, permanentemente y en cada temporada.

También destacaría el trabajo que se ha realizado en vigilancia fitosanitaria, actualización normativa, articulación con el SAG y participación en espacios internacionales. Para una industria que depende del movimiento internacional de semillas, contar con sistemas confiables, coordinados y oportunos es fundamental.

En innovación, Chile ha construido una base importante, especialmente por su experiencia en investigación, multiplicación de semillas, producción contraestación y desarrollo técnico en distintas regiones del país. A eso se suma la innovación propia de la semilla, con variedades cada vez más adaptadas a nuevas condiciones productivas y climáticas, junto con avances en I+D, agricultura de precisión y herramientas digitales, incluida la IA, para una mejor toma de decisiones productivas.

Sin embargo, todavía hay áreas donde debemos avanzar con mayor fuerza. Necesitamos seguir modernizando la regulación, fortalecer la protección de la propiedad intelectual vegetal, facilitar el acceso a nuevas variedades, promover el uso de nuevas tecnologías y dar mayor impulso al fitomejoramiento nacional. Si queremos que Chile mantenga su competitividad, no basta con producir bien; también debemos generar condiciones para que la innovación llegue, se desarrolle y pueda expresarse en nuevas soluciones para la agricultura.

El mundo semillero se mueve rápido. Por eso, junto con cuidar lo que nos ha hecho confiables —calidad, sanidad, cumplimiento y trazabilidad—, debemos avanzar en digitalización, certeza regulatoria, innovación y formación de capacidades. Esa combinación es la que permitirá que Chile siga siendo un actor relevante en la industria semillera internacional.

 

¿Qué mensaje le gustaría transmitir a las nuevas generaciones de profesionales y empresas que hoy buscan aportar al futuro de la agricultura desde la genética y las semillas?

Les diría que esta es una industria con mucho futuro y con un propósito muy concreto. Trabajar en semillas es trabajar en la base de la agricultura, en la seguridad alimentaria, en la innovación y en la capacidad de producir más y mejor frente a condiciones cada vez más desafiantes.

También les diría que esta industria exige conocimiento, responsabilidad y compromiso. La semilla parece pequeña, pero detrás de ella hay ciencia, tecnología, trabajo en terreno, agricultores, investigación, regulación, comercio internacional y una enorme cadena humana.

Chile ha logrado construir un espacio importante en la industria semillera mundial, pero ese posicionamiento no está asegurado para siempre. Hay que cuidarlo, renovarlo y proyectarlo. Las nuevas generaciones tienen un rol clave en ese camino: aportar nuevas ideas, incorporar tecnología, fortalecer la sostenibilidad y mantener la seriedad que ha hecho confiable a Chile.

El futuro de la agricultura va a depender en gran medida de la innovación en semillas. Por eso, quienes hoy se incorporan a este sector tienen una oportunidad muy valiosa: contribuir desde la genética y las semillas a una agricultura más productiva, resiliente y sostenible para Chile y para el mundo.

Fuente: Diario Frutícola

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Subsecretario de Agricultura participa en seminario sobre edición génica y competitividad agrícola

Durante el evento se abordó la relevancia de la nueva regulación sobre Nuevas Técnicas de Mejoramiento, reforzando la necesidad de avanzar hacia un marco regulatorio más robusto.

Esta mañana, el subsecretario de Agricultura, Francesco Venezian, encabezó el seminario “Edición génica, innovación y competitividad para la agricultura del futuro”, organizado por CBT de SOFOFA Hub y Anpros

Durante el evento, se abordó la relevancia de la nueva regulación sobre Nuevas Técnicas de Mejoramiento (NBT), aportando evidencia, análisis y perspectivas técnicas que puedan nutrir la discusión regulatoria en curso, reforzando la necesidad de avanzar hacia un marco regulatorio más robusto.

En ese sentido, el subsecretario Venezian planteó la necesidad de fortalecer la competitividad del mercado agrícola, con una mirada de largo plazo que permita aprovechar y mantener las ventajas naturales del país, como sus condiciones climáticas, ambientales y las superficies potencialmente productivas.

“Nosotros entendemos que tenemos que ser facilitadores de la actividad, dar las garantías, las herramientas. Es clave asegurar que estos procesos avancen con mayor agilidad, bajo criterios claros, trazables y basados en evidencia científica”, explicó el subsecretario de Agricultura.

Además, la autoridad añadió que “la claridad regulatoria permite que agricultores, investigadores y empresas accedan a nuevas variedades más resistentes, productivas y adaptadas a las nuevas condiciones climáticas, siempre bajo la supervisión responsable del Estado”.

Fuente: https://minagri.gob.cl/noticia/subsecretario-de-agricultura-participa-en-seminario-sobre-edicion-genica-y-competitividad-agricola/ 

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Eduardo de la Sotta en Radio La Discusión: “La semilla es el origen de la alimentación”

El presidente de ANPROS destacó el rol estratégico de la industria semillera en Chile, su impacto en la seguridad alimentaria mundial y los desafíos del sector frente a la demanda global, la competencia regional y la escasez de mano de obra.

En entrevista con el programa Economía de Radio La Discusión, el presidente de ANPROS, Eduardo de la Sotta, abordó la importancia de la industria semillera en Chile y su aporte a la agricultura global.

El también fundador de Curimapu, empresa que cumple 30 años en el rubro, explicó que la producción de semillas bajo contrato ofrece a los agricultores estabilidad, asesoría técnica y un precio garantizado, convirtiéndose en una alternativa competitiva frente a otros cultivos de mayor riesgo.

Destacó que Ñuble es la segunda región productora de semillas del país, aunque muchas exportaciones se registran desde otras zonas, lo que invisibiliza su real aporte al mercado. Además, subrayó la necesidad de diversificación de cultivos como estrategia de resiliencia ante cambios de la demanda, recordando lo ocurrido con el maíz y el girasol tras el conflicto entre Rusia y Ucrania.

De la Sotta también advirtió sobre la escasez de mano de obra agrícola en Chile, un desafío que afecta la competitividad frente a países como Perú, donde el agro cuenta con ventajas tributarias y disponibilidad laboral.

Finalmente, recalcó el rol de ANPROS en la asociatividad del sector y reafirmó que la semilla es el punto de partida de toda producción agrícola, clave para el futuro de la seguridad alimentaria.

 

Escucha la entrevista completa aquí:

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UPOV 91, una opción para negociar los aranceles de EE.UU.

Contar con la Ley de Obtentores Vegetales podría significar un punto a favor para el agro chileno, ya que significaría cumplir con los compromisos adquiridos en 2009, en el TLC. Hay un proyecto redactado y consensuado desde hace 10 años.

 

Patricia Vildósola Errázuriz

Los aranceles impuestos recientemente por Estados Unidos, más allá de que podrían estar suspendiéndose por los próximos tres meses para algunos países, son una dura amenaza para las agroexportaciones chilenas. Sin embargo, Chile tiene la posibilidad de avanzar en cumplir uno de los aspectos cuestionados.

Esto, porque una de las razones esgrimidas por Estados Unidos para incluir a Chile en las tasas arancelarias, fue la débil protección a la propiedad intelectual. En el agro el tema es claro: la falta de una ley de Obtentores Vegetales que haga efectiva la UPOV 91 (Unión Internacional para la Protección de Obtenciones Vegetales), norma que Chile se había comprometido suscribir al firmar, en 2009, el TLC con el país del Norte.

De ahí que aprobar la normativa adquiere ahora una nueva urgencia, ya que no solo se estaría cumpliendo con los compromisos adquiridos y postergados, sino que, además, podría ser una buena señal para mostrar si Chile negociará de manera bilateral los aranceles impuestos, como ya lo están proponiendo algunos países. Y, si finalmente los aranceles son suspendidos indefinidamente, también dejarían al país cumpliendo con lo prometido en el TLC.

Ponerse al día, sostienen los expertos, podría ser relativamente fácil, ya que desde hace cerca de 10 años que el país cuenta con avances.

De hecho, explica Miguel Ángel Sánchez, director Ejecutivo de ChileBio, la UPOV 91 fue aprobada con un artículo único, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado. E incluso, en su momento esto fue ratificado, aunque por decisión dividida, por el Tribunal Constitucional.

Pero eso no era lo suficiente. Esto porque si bien la UPOV permite que los países cuenten con sus propios protocolos de protección de la propiedad intelectual de las especies vegetales, se requiere contar con ellos. Esto, en el caso de Chile, significa tener aprobada una nueva Ley de Obtentores Vegetales que reemplazara a la actual, y es precisamente donde se está al debe.

La noticia positiva es que, en ese sentido, también hay camino avanzado, dice Mario Schindler, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Productores de Semillas, Anpros.

Se refiere a que en 2014, mientras era ministro de Agricultura Carlos Furche, bajo la presidencia de Michelle Bachelet, se le pidió a Hugo Martínez, quien era asesor del ministerio, que trabajara en un proyecto de ley para reemplazar a la ley 19.342 y actualizara los protocolos a los que cumplirían con la UPOV 91. Hay que recordar que no es que Chile no haya suscrito anteriormente la UPOV, ya que sí está en la 78.

“En Chile hay mucha confusión en este tema. En el país hay protección a la propiedad intelectual desde hace más de 40 años. Lo importante es recordar que la UPOV 91 son directrices para que los países hagan las directrices que ellos quieran, pero que las tengan”, dice Sánchez.

El tema de la UPOV ha sido siempre sensible y ha estado rodeado siempre de problemas de desconocimiento y desinformación. Entre las temáticas complejas, por ejemplo, estaba el de la protección de las semillas ancestrales, ya que se temía que se perdiera la propiedad intelectual sobre ellas y que los pequeños productores o las comunidades no pudieran seguir produciéndolas. También se creía que esto abriría la puerta a los transgénicos.

Por lo mismo, comenta Sánchez, era muy importante hacer un trabajo con todos los que sentían que se podían ver afectados de alguna forma sus derechos o que se ponía en riesgo la producción interna, como agrupaciones indígenas o de pequeños productores.

Ese fue el trabajo que entonces realizó Martínez, quien fue conversando con los distintos actores hasta elaborar el proyecto de ley que fue consensuado.

“Se elaboró un muy buen proyecto, que conseguía disminuir los temores y las aprehensiones de los distintos actores interesados y respondía a lo que pedía la UPOV” dice Schindler. De hecho, la propuesta incluía, por ejemplo, el listado de las variedades nativas, protegiéndolas.

A pesar de eso, la nueva propuesta normativa quedó durmiendo hasta hoy en el Ministerio de Agricultura.

“Esto ha significado que nunca se ha avanzado”, insiste Sánchez.

La realidad es que contar con la normativa significaría cumplir con el compromiso establecido en el TLC con Estados Unidos, y también dejar de estar al debe con los otros TLC, como el que se tiene con la Unión Europea o el CPTPP, en donde también se establece la necesidad de que los países miembros, lo sean también de la UPOV 91.

Por qué es importante

En el rubro se insiste en que es clave contar con la UPOV no solo porque permitiría dar una señal positiva a Estados Unidos, sino porque incentivaría las inversiones en investigación local, además de permitir que los productores nacionales no pierdan competitividad por perder el acceso a nuevas variedades protegidas.

“Es un hecho que muchos proveedores de variedades ya no mandan los materiales porque no se respetan la propiedad intelectual en el país, porque alguien la compró y se la roban y luego eso está difundido. Incluso variedades desarrolladas a nivel local”, dice Sánchez.

Por lo mismo, estar en ella protegería también a los fitomejoradores nacionales. En el país, el principal desarrollador es el INIA, “que también se vería beneficiado por esto”, recalca Schindler.

Lo que ocurre es que una variedad protegida, significa que quienes la utilicen pagarán el royalty que permitirá que se recupere la inversión realizada en el desarrollo. “Es la forma para que se continúe investigando en el desarrollo de nuevas variedades y de esa forma avanzar en la sostenibilidad de la agricultura nacional. Porque ¿cómo se recupera la inversión si no se puede cobrar el royalty? y si no hay recursos, ¿cómo se puede seguir creciendo?”, enfatiza Sánchez.

Además, dice, “a las personas se les olvida la importancia de las exportaciones agrícolas y que cuando no se cuenta con las variedades que responden, por ejemplo, a las nuevas condiciones, los más perjudicados son los pequeños agricultores”.

Significa, además, poder contar con variedades, de frutas, hortalizas, cereales, generadas en el país para las condiciones productivas locales.

“Es poder potenciar que en un país chico como Chile podamos tener fitomejoradores de más alto nivel y que se desarrollen las variedades adaptadas a nuestra propia realidad. Hoy muchas de las nuevas variedades de trigo, cereales que se desarrollan en el país, llegan rápidamente al mercado informal, lo que genera un gran desincentivo a invertir en nuevos desarrollos”, dice Schindler.

Decisión política

Por lo mismo, si bien contar con la nueva Ley de obtentores es un tema urgente desde hace ya varios años (de hecho Estados Unidos en más de una oportunidad había ya llamado la atención sobre el tema), ahora con los aranceles que golpean directamente las exportaciones de frutas chilenas, avanzar con la aprobación adquiere una nueva urgencia, recalcan en el sector.

Desde los gremios han ya esgrimido sus argumentos. Ahora el tema está en manos de las autoridades.

“Podría ser una alternativa para la exportación de frutas y vegetales. Pero ahora depende de con cuánta premura se tomen las autoridades el tema. Esto podría tener dos orígenes. Uno desde el mismo Ministerio de Agricultura, o el otro que nazca desde el Congreso. Con las nuevas presidencias en las cámaras podría incentivarse este tipo de solución. Lo importante es actuar”, enfatiza Sánchez.

Schindler coincide en que esto es un tema esencial.

“De existir la voluntad política de llevar esto adelante, sería una posibilidad, si se llega a una mesa de negociación, nos da elementos para estar en una mejor posición y de mostrar que estamos cumpliendo los compromisos. Dar una señal de compromiso con un TLC sería muy bueno. Y es importante entender que esto, además es una urgencia, porque significa abrir la posibilidad de un progreso enorme para la agricultura del país, para perfeccionar y tener acceso a las mejores variedades del mundo”.

Fuente: El Mercurio Campo

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Hortalizas empujan la exportación de semillas

Mario Schindler, director ejecutivo de Anpros, explica que hoy Chile es el cuarto productor de este tipo de semillas a nivel mundial, ya que no responden a la contraestación.

 

Un salto de más de US$100 millones dieron las semillas en la última temporada, saliendo de varios años en donde rondaban los US$350 millones (FOB), para terminar el 2023 con US$ 448.619.370, un 28% más que el 2022. De todas formas, Mario Schindler, Director Ejecutivo de la Asociación Nacional de Productores de Semillas, Anpros, explica que para la actual temporada aún no hay una proyección clara, ya que han cambiado algunas condiciones respecto de la pasada.
Schindler es enfático en que el mayor cambio que vive la producción semillera del país es el fuerte impulso que tienen las de hortalizas, que, a diferencia de lo que ocurre con la que se enfoca en cultivos, como el maíz, no está sostenida por la contraestación, sino por la alta calidad de los productos chilenos.
‘La exportación de semillas de hortalizas no es una exportación solo de contraestación, que es como habitualmente se conciben las producciones en Chile. La producción de semillas de hortalizas es porque somos un país en donde se puede producir semillas de muy alta calidad. Es una estrategia diferente a la de los cultivos como maíz, canola u otros’, recalca.
El otro impulso a la producción nacional, explica, viene de la mano de la producción de investigación y desarrollo que se realiza en el país, en donde se han establecido verdaderos polos —como Arica— enfocados en generar nuevas variedades, en distintas especies.
‘Más que para el país, cuando hablamos de la producción de I más D, es la importancia de Chile para el mundo. Chile juega un rol super importante en la seguridad alimentaria mundial, y eso es de suma importancia relevarlo’, comenta.
Schindler destaca que no hay que olvidar que si bien el sector tiene su orientación a las exportaciones, es también el proveedor de las semillas para la producción de alimentos del país.
‘Cuando se habla de la industria semillera, hablamos solamente de las exportaciones, lo que es un gran error, porque, para nosotros, algo que hemos querido priorizar mucho, es que somos los proveedores de semillas para el mercado interno. Algo que a veces puede parecer muy obvio, pero para la agricultura, el principal insumo es la semilla. No se puede producir sin ella. Y ya por muchísimas décadas abastecemos a la agricultura de Chile, a través de empresas nacionales y multinacionales’, resalta.
Producto de ello, dice, las semillas producidas en el país ‘están presentes en 99 de cada 100 mesas. Y no decimos 100 solamente porque alguien se come algún plato que viene del mar. Les planteo a los que me dicen eso no es posible, que me digan cualquier ejemplo de que no es así y no pueden’, dice.
– ¿Qué explica el alza de la última temporada?
Hubo algunas alzas, no muy grandes, en superficie de maíz, pero en cultivos, el mayor crecimiento estuvo en la canola. Producto de condiciones climáticas se produjo más semilla de canola en el país.
Y las semillas de hortalizas, que vienen ya desde hace mucho tiempo y que, como, no siguen la dinámica de la contraestación, han venido creciendo a un ritmo sostenido en las últimas décadas y hoy es nuestro principal producto de exportación, como grupo consolidado. En 2023 alcanzaron los US$208,7 millones, un 27% más en valor que el año anterior.
– En cuanto a la sustentabilidad, el uso eficiente del agua es clave…
El agua, obviamente, es una de las materias relevantes para nosotros. Por lo mismo, uno de los objetivos principales de la producción de semillas, en términos de sustentabilidad, está vinculada a la tecnificación del riego. Hoy la mayoría de las semilleras está avanzando de manera muy relevante. La gran mayoría de la producción de semillas de hortalizas se hace con riego tecnificado; en canola, maíz, se está desde hace ya mucho tiempo regando por pivotes, de manera de bastante extensiva, y la industria tiene como objetivo llegar a tener prácticamente toda su producción con riego tecnificado.
No hemos hecho una cuantificación exacta, pero el porcentaje es muy alto. En hortalizas diría que el porcentaje es cercano al 80 o 90% y en extensivos, como maíz o canola, diría que estamos entre el 50 y el 60%.
Un nuevo motor
Schindler explica que no hay que olvidar que Chile continúa siendo el primer productor de semillas del Hemisferio Sur, el 4to, del mundo en hortalizas y está entre los 10 mayores a nivel global.
Agrega que cuando el país llegó, en 2013, a los US$ 650 millones en exportaciones de semillas fue ‘producto fundamentalmente del aumento de superficie de semilleros de maíz. Llegamos a 37 mil hectáreas en esa época’. Y ese aumento fue empujado, por una parte por una sequía en Estados Unidos y al impulso que entonces tenía la biotecnología. Pero, luego eso se detuvo y con ello cayó la superficie de semilleros de maíz en el país.
Hacia el futuro Schindler vislumbra un nuevo motor, de la mano de la edición génica, con técnicas como el Cripsr-Cas, que ya tienen importantes avances a nivel global.
‘La edición génica en cultivos se está trabajando en una serie de temas que resuelven problemas específicos, como la resistencia a enfermedades, la mayor eficiencia en el uso de recursos hídricos. El punto es que todavía no han llegado al mercado de manera masiva. Y esto porque las empresas están cuidando mucho de que se muestre la cadena de valor real, para que el producto sean reconocidos y no se vean afectados por factores externos que compliquen su aceptación’, explica refiriéndose a que se ha avanzado en el tema regulatorio.
Respecto de la próxima temporada, insiste en la importancia de cuidar la credibilidad del país: ‘No nos podemos dar el lujo de tener paros de puertos estratégicos por un mes. Eso afecta nuestra credibilidad y competitividad. Son factores que debemos cuidar mucho a través de, si es necesario, legislaciones que vayan en beneficio de la agricultura, como que aquella infraestructura que es crítica no pueda ser sujeto de paros u otros problemas de funcionamiento durante tanto tiempo. También creemos que tenemos desafíos bien importantes. Se nos viene una agenda legislativa no menor. Tiene que estar basada en ciencia fundamentalmente y considerando lo que es la agricultura chilena’.
Y menciona que otro tema relevante para el rubro el de la constante eliminación de moléculas de los fitosanitarios. ‘Hoy son una de las grandes piedras en el zapato, producto de que cada vez es más difícil cuidar nuestro patrimonio’.
 
¿Cómo se proyecta esta temporada?
-Este año en EE.UU. se está esperando una producción récord en maíz, lo que ha empujado a la baja el precio a nivel internacional. Por estos días el valor del bushel de maíz, está en US$3,8 y el breaking point en ese país es de US$4,30 por bushel.
-A partir de eso todavía no tenemos claro el panorama para la próxima temporada. Es probable que baje algo la superficie de semilleros de maíz, probablemente, en canola también no tengamos las mismas superficies. Pero hay que tener claro que eso responde a ciclos que están vinculados a los precios de los commodities y factores logísticos que puede durar un par de años.

Fuente: Revista del Campo de El Mercurio

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No pasemos por alto el creciente poder de la industria de semillas en América Latina

Desde el Congreso Mundial de Semillas hasta la AOSCA, pasando por Seeds Canada y un montón de reuniones en el medio, he estado viajando más que en casa durante los últimos meses. Uno de los temas más importantes que sigue surgiendo en las conversaciones, ya sea que esté en Rotterdam, Kansas City o Edmonton, es América Latina. Estoy escuchando un montón de entusiasmo global por lo que América Latina puede ofrecer, pero también algunas preocupaciones persistentes, algunas basadas en la incertidumbre legítima sobre los dolores de crecimiento de un sector aún joven, más basadas en malentendidos sobre dónde se encuentra América Latina hoy y cómo su lugar está cambiando en el mercado mundial de semillas.    

Lo que veo constantemente en muchas, muchas conversaciones con empresas sudamericanas es que las empresas de semillas y servicios de semillas de América Latina se dividen en dos grupos. Algunas están luchando por superar los desafíos de “inventar la rueda”: crear nuevos canales comerciales (especialmente si esos canales son internacionales) y sortear algunos obstáculos regulatorios que aún no están claros. Otras se están expandiendo de manera impresionante. Como región en su conjunto, Brasil no es solo un país al que hay que prestar atención, es un país con el que se pueden hacer negocios. Varias empresas de semillas brasileñas están teniendo un gran crecimiento, innovación tecnológica y liderazgo en la industria. Cualquiera que piense que Brasil está “atrasado” ni siquiera ha echado un vistazo a lo que realmente está sucediendo en ese sector de semillas.

Las empresas norteamericanas que no aprovechan lo que América Latina puede ofrecer se están perdiendo oportunidades, no puedo decirlo más claramente. América Latina es un mercado en crecimiento y de enorme importancia. Existe el beneficio obvio de la contratemporada para nosotros aquí en América del Norte, pero América Latina ofrece mucho más que eso. Según la FAO, América Latina tiene la mayor proporción de tierra cultivable del mundo: casi un tercio de toda la región es plantable. Eso hace de América Latina una de las regiones más críticas de la Tierra para aumentar la producción de alimentos, tanto en acres plantados como en productividad por acre. Necesitamos que América Latina alimente con éxito al mundo y, como sabemos en el sector de las semillas, eso comienza con las semillas. Ahora bien, no estoy sugiriendo que las empresas se sumen al altruismo de alimentar al mundo: estoy diciendo que hay un valor comercial increíble para aquellos que encuentran las asociaciones y oportunidades adecuadas.

Permítanme ser claro: no todo será fácil. El mercado de América Latina necesita madurar. Para determinar el camino correcto a seguir se necesitarán colaboración, alianzas y esfuerzo. Ya ha habido obstáculos en el camino y habrá más en el futuro. Es fundamental para nuestro éxito que, como sector de semillas de las Américas, nos unamos para ayudar a América Latina a desarrollar una verdadera presencia en Sudamérica.

Del 30 de septiembre al 2 de octubre, la Asociación de Semillas de las Américas (SAA) organiza el 9.º Congreso de Semillas de las Américas en Buenos Aires, Argentina. Aunque algunas empresas norteamericanas piensan que la SAA es la asociación de semillas de América Latina, están equivocadas. El concepto de la SAA y su Congreso es que abarca todo el continente americano, desde Canadá en el norte hasta Chile en el sur. El Congreso es algo a lo que todas las empresas norteamericanas deberían considerar asistir: es posiblemente la mejor oportunidad para colaborar en la estrategia, crear alianzas y desarrollar las relaciones comerciales para impulsar el negocio de semillas de América Latina (y el suyo propio) hacia adelante. (Nota: si alguna vez ha intentado hacer algún tipo de negocio con América Latina, sabrá que las relaciones son absolutamente fundamentales para concretar cualquier negocio en la región).

Creemos en la importancia de ser parte del desarrollo del sector de semillas de América Latina, por eso nos asociamos con SAA para el Congreso. Regístrate usando el código promocional especial de Seed World (SWL-SAA) para obtener un 10 % de descuento en la inscripción. Nos vemos en Buenos Aires: hagamos un plan para tomar una cerveza juntos.

 

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Semillas: crecen las exportaciones y los desafíos

Los envíos llegaron a US$ 450 millones la última temporada, pero a la industria le preocupan los paros portuarios, el encarecimiento de la mano de obra y que no se use la ciencia para definir el marco regulatorio.

Por: Eduardo Moraga, Revista del Campo
 

La competencia en la industria de las semillas es intensa. Tanto que algunos de los trabajadores de Antufen Seeds, empresa especializada en hortalizas, serán premiados con un viaje. La dirección de la empresa tomará la decisión en septiembre.

Son varios los colaboradores de la firma que anhelan ser elegidos, ¿a quién no le gustaría tomar sol en Copacabana o comer un bife de chorizo?

Nicolás Gajardo, gerente general de Antufen Seeds, explica que este año en la empresa decidieron estimular nuevas ideas por parte de los trabajadores para mejorar sus procesos.

Antufen fue fundada hace cuatro décadas, cuando Chile recién se asomaba como exportador de semillas. Hace diez años crearon un departamento técnico para impulsar la innovación dentro de la compañía. En 2024 las dos mejores propuestas elaboradas por los trabajadores para impulsar los procesos de la empresa serán recompensadas. El primer lugar recibirá una estadía en Río de Janeiro y el segundo, una en Buenos Aires.

“Chile se ha vuelto cada día más caro para producir semillas, lo que nos obliga a ser muy eficientes y estar enfocados en mejorar rendimientos y calidades”, reconoce Nicolás Gajardo.

Con más de 17 mil hectáreas certificadas para la producción de semillas para la exportación, Chile es un actor relevante para la agricultura mundial, pues abastece en contraestación al hemisferio norte. Hay que agregar más de 4 mil hectáreas certificadas de semillas dedicadas al mercado interno.

El impacto del sector semillero como generador de ingresos para el país y las economías regionales es relevante y la última temporada las exportaciones tuvieron una importante alza.

Según la Asociación Nacional de Productores de Semillas (Anpros), se exportaron US$ 450 millones en la última temporada, con un aumento de 23% respecto de la anterior, con los que se quebró una tendencia de exportaciones relativamente estables de los últimos siete años En el gremio estiman que fue un muy buen resultado.

Una de las alzas más relevantes en las exportaciones semilleras ocurrió con las hortalizas, que llegaron a envíos por US$ 209 millones en 2023, un alza anual de 27%.

En la actualidad, Chile es el primer exportador del hemisferio sur y el cuarto proveedor mundial de semillas de hortalizas.

Sin embargo, los desafíos de la industria semillera también son importantes.

“La competitividad de la industria semillera y de muchas industrias agroexportadoras hoy está siendo amenazada por una serie de factores internacionales relevantes, muchos de ellos geopolíticos, logísticos y de diferente índole”, afirma Mario Schindler, presidente de Anpros.

A eso hay que agregar el alza de la mano de obra, un factor que la industria de las semillas usa de manera muy intensa.

Por eso, mejorar la competitividad es clave para la sustentabilidad de ese rubro.

Impacto regional

Según el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), en la temporada 2022-2023, la última con datos disponibles, en Chile se registraron 21.805 hectáreas para la producción de semillas, incluyendo tanto aquellas enfocadas en la exportación como en el mercado local.

Si bien hay una producción importante entre las regiones Metropolitana y de La Araucanía, el corazón semillero está en la del Maule, donde se registraron 8.179 hectáreas.

Aunque las semillas hortaliceras generan una parte relevante de los ingresos, en cuanto a superficie mandan el raps (6.795 hectáreas), maíz (6.030 hectáreas) y maravilla (4.035 hectáreas).

En todos los rubros, eso sí, hay un elemento común: se requiere de agricultores con un nivel técnico más exigente que para el resto de la producción de cultivos anuales o de hortalizas.

“La producción de semillas es una especialidad, los que se dedican se han ido profesionalizando; lo lógico es que las empresas reconozcan la especialización” afirma Carlos Smith, agricultor dedicado a las semillas en la Región del Ñuble.

Por ejemplo, todo el maíz semillero que se produce es de variedades híbridas, con líneas genéticas alejadas. Es así como se logra tener semillas mucho más productivas que en décadas pasadas.

Sin embargo, para el agricultor significa un desafío técnico mayor. Se debe impedir que las plantas se autopolinicen, por lo que se debe intervenir manualmente cada una de ellas. Hay que pensar que en solo una hectárea puede haber 60 mil maíces. Sin embargo, eso no es todo, pues el productor tiene que sembrar esos maíces para que coincida la liberación de polen con la posibilidad de fecundación.

“Es un trabajo arduo, que exige mucho a los agricultores. Gracias a ese trabajo Chile está muy bien evaluado a nivel internacional en términos de calidad y rigurosidad. Eso sí, encuentran que somos caros. Hay que considerar que es una actividad que requiere mucha mano de obra y cada vez es más difícil encontrar trabajadores”, añade Carlos Smith.

El agricultor, que viene llegando de una gira por Francia, agrega el dato de que hoy en Chile el costo del arriendo de predios agrícolas aptos para la producción de semillas es más caro que en tierras galas. Smith estima que es necesario que los agricultores de ese rubro tengan un mayor peso en la definición de las reglas del juego del sector.

Marta Lira, productora de semillas orgánicas de hortalizas en el valle de Casablanca, en la Región de Valparaíso, añade que en su nicho de producción “los costos aumentan porque tienes que hacer muchas labores por la restricción de usar agroquímicos o el uso de venenos contra animales que atacan los cultivos”. Lira explica que el año pasado perdió casi la mitad de su producción de semillas de zanahorias por el ataque de animales.

Mejora de competitividad

La intensa presión a la que es sometida la producción de semillas en Chile tiene a la industria de cabeza buscando cómo mejorar la competitividad.

La logística naviera salta como una de las primeras tareas a enfrentar. Como las fechas entre la recolección de semillas en Chile y su uso en la nueva temporada del hemisferio norte son muy cercanas, se requiere que funcione a la perfección, algo que en la industria creen que no es siempre así.

“Para un país como Chile, dada la distancia de los mercados de destino, la logística es uno de los temas probablemente más relevantes y prioritarios. En el último tiempo hemos visto el impacto que tienen en Chile el encarecimiento de los fletes y, particularmente, la necesidad de tener una infraestructura portuaria que esté operando de manera eficiente. De lo contrario, la competitividad de Chile se ve comprometida seriamente. Tenemos ejemplos recientes de paros de puertos que se extendieron por mucho tiempo, perjudicando seriamente las exportaciones chilenas”, afirma Mario Schindler, presidente de Anpros.

El dirigente agrega que otra tarea es que las regulaciones locales estén siempre basadas en ciencia y tengan en consideración lo que significa producir, sin generar sobreexigencias que podrían hacer inviables las exportaciones.

En el gremio semillero añaden que cada vez está siendo más difícil contar con la cantidad de personas que requieren.

“Esto significa un doble desafío por parte de la industria. Es necesario generar las condiciones adecuadas para tener trabajos que resulten atractivos para las personas, pero esto también debe ir acompañado de un marco regulatorio y legislativo que no desincentive el trabajo agrícola”, sentencia Mario Schindler.

Demanda no crecería en la próxima temporada

Aunque ya comenzaron a instalarse las primeras hectáreas semilleras de la temporada 2024-2025, recién a mediados de octubre se pondrá tener un panorama más claro de cómo se comportará la contratación de superficie.

En todo caso, Nicolás Gajardo no cree que en las hortalizas se dé un crecimiento, pues hay una oferta importante en el mundo. Eso sí, explica que cualquier evento climático mayor puede gatillar un aumento en la demanda.

Carlos Smith también pone paños fríos a las expectativas en maíz: “Los precios internacionales de los granos están bajos, por lo que hay menos interés por sembrar en el hemisferio norte”.

En tanto, Brian Blackburn, de SG 2000, que la semana pasada estuvo visitando clientes en Canadá, afirma que en raps se pasó de un ciclo de alta demanda en las pasadas temporadas a uno más lento en la próxima.

“En Canadá se aprecia menor demanda por canola (raps) y girasol. En el hemisferio norte tuvieron buenas producciones en la última temporada y usualmente Chile sale al rescate cuando enfrentan problemas”, sostiene Blackburn.

En tanto, en Anpros afirman que todavía la temporada 2024-2025 está en un estado muy preliminar para poder establecer cuál será la superficie y que la gran mayoría de los cultivos todavía dependen de una serie de factores económicos y productivos por determinar.

“Esperamos que la tendencia a seguir aumentando la superficie de semilleros sea posible en la medida en que vaya acompañado de un marco regulatorio que permita, justamente, generar que se cumplan estas expectativas”, sentencia Schindler.

 

Investigación de nuevas variedades en Chile

En Asociación Nacional de Productores de Semillas argumentan que para impulsar la investigación y desarrollo de nuevas variedades en Chile se requiere una buena articulación público-privada. “Hoy no vemos que sea lo suficientemente potente entre la empresa privada, las entidades de investigación y la academia. Es necesario generar un entorno que facilite y sea un incentivo a la investigación. En este contexto, uno de los principales factores es mejorar las condiciones de la propiedad intelectual y los derechos de los obtentores en Chile. Uno de los principales factores en esto es que nos hagamos cargo de una ley que interprete UPOV 91 y que modernice la protección de quienes desarrollan e investigan nuevas variedades en Chile, en pos de la seguridad alimentaria de nuestro país”, afirman.

Fuente: El Mercurio Campo

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Perspectiva Nacional Chile: Asociación Nacional de Productores de Semillas (ANPROS)

SW: ¿Cuáles son las principales prioridades de ANPROS?

Schindler: ANPROS invierte energía en apoyar tres prioridades principales: desarrollar y acceder a mejores variedades de semillas, mantener el liderazgo de Chile y nuestra imagen como productor de contraestación en el hemisferio sur, y avanzar en materias de sustentabilidad. 

El rol de la industria semillera chilena en apoyo a los programas del hemisferio sur es clave. Por ello, ANPROS busca seguir consolidando la posición de Chile como principal actor en la región y mantener la imagen de confianza y calidad que Chile ha construido.

Tenemos un compromiso constante con la mejora de nuestros estándares, lo que requiere profesionales altamente capacitados y organismos reguladores eficaces. Esto se traduce en entregas puntuales a nuestros destinos internacionales, cimentando nuestra reputación de país confiable. 

Las nuevas variedades vegetales son la plataforma de la producción agrícola y la base de la seguridad alimentaria de nuestro planeta. Es esencial la toma de conciencia entre todas las personas vinculadas al sector agrícola sobre la importancia del respeto a la propiedad intelectual vegetal y su relación con mantener un acceso fluido y permanente a las mejores variedades vegetales desarrolladas a nivel mundial. A la vez es importante estimular la investigación y desarrollo de nuevas variedades en nuestro país.

Uno de los focos esenciales de la industria semillera chilena es producir más con menos recursos y de manera sustentable. La incorporación de tecnología juega un rol clave en esto. Nuestras empresas asociadas lo tienen claro y muchas de ellas están permanentemente incorporando nuevas tecnologías, fundamentalmente de riego y otras áreas, lo que les permite producir de manera más eficiente.

SW: ¿Cuál cree que es el mayor reto de ANPROS (o, más en general, del sector semillero chileno)?

Schindler: Nuestros mayores retos son los mismos que nuestras principales prioridades: mantener nuestro liderazgo en el hemisferio sur como principal proveedor de servicios a la industria mundial de semillas.

Un desafío fundamental radica en garantizar un flujo fluido del movimiento internacional de semillas, al mismo tiempo que se salvaguarda el patrimonio fitosanitario de Chile. Por ende, es imperativo seguir contando con regulaciones respaldadas plenamente por la ciencia, que faciliten la movilidad internacional de las semillas dentro de plazos adecuados, aspectos por los cuales la industria semillera siempre ha destacado.

Cifras de las exportaciones de semillas de CHILE:

  • TOTAL DE SEMILLAS: Las exportaciones totales de semillas el 2023 fueron de US$ 448.6 MM, un 28% más que las exportaciones del 2022. En términos de cantidad, se exportaron 48.714 toneladas, un 20% más que lo exportado el año anterior.
  • MAIZ: Chile exportó 21,342 toneladas de maíz en el 2023, un 3% más que lo exportado el año anterior. Las exportaciones de maíz fueron de un valor de U$ 92,8 MM, 13% más que en el 2022;  
  • SEMILLAS DE HORTALIZAS: Chile exportó US$ 208,7 MM en el 2023, lo que representa un 27% que lo exportado el 2022, y en cantidad de kilos, 4.965 toneladas, un 45% más que lo exportado el 2022. Desde el 2015, el grupo de semillas de hortalizas corresponde a la mayor proporción de las semillas físicas exportadas, lugar que ocupó maíz por más de una década.
  • En cuanto a mercados, la semilla chilena llega directamente a más de 50 destinos, en muchos de los cuales esta se reexporta. Las semillas chilenas pueden ser encontradas a nivel global. 
  • Actualmente el 40% de las exportaciones se dirigen a América del Norte, 34% a la UE, 16% a Asia y 8% a Sudamérica, mientras que el restante se divide entre África y Oceanía.
  • Fuenjte: Seedworld  https://www.seedworld.com/latam/2024/06/19/perspectiva-nacional-chile-asociacion-nacional-de-productores-de-semillas-anpros/
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Propiedad intelectual vegetal y el comercio ilegal de semillas: Los temas claves que marcan la agenda legislativa del sector de semillas

Actualmente los consumidores piden cada vez más información sobre los alimentos que consumen y la trazabilidad es una herramienta esencial para determinar qué ocurrió en cada punto de la cadena. Por ello resulta relevante informar de dónde vienen esos alimentos, en qué condiciones fueron producidos y cómo funcionan las regulaciones y el mercado en el que nacen.

En entrevista con Mundoagro, Mario Schindler, director ejecutivo de Asociación Nacional de Productores de Semillas,ANPROS, comentó que los temas esenciales de la asociación para este año están vinculados especialmente con la propiedad intelectual vegetal y el comercio ilegal de semillas. “Sin duda ambos temas son de una altísima relevancia, no solo para nuestro sector sino para toda la agricultura en Chile. Las nuevas variedades vegetales son la plataforma de la producción agrícola y la base de la seguridad alimentaria de nuestro planeta. El primer paso es generar una toma de conciencia entre todas las personas vinculadas al sector agrícola sobre la importancia del respeto a la propiedad intelectual vegetal y su relación con mantener un acceso fluido y permanente a las mejores variedades vegetales desarrolladas a nivel mundial. A la vez es importante estimular la investigación y desarrollo de nuevas variedades en nuestro país. Esto es crucial para mantener la competitividad de Chile”, agregó.

El ingeniero agrónomo y director de la International Seed Federation (ISF) indicó que en Chile existe un importante comercio ilegal de semillas. “Esto tiene un profundo efecto negativo porque los principales afectados son los propios agricultores, ya que al comprar semillas de origen desconocido quedan totalmente desprotegidos en cuanto a cualquier problema que puedan tener. Por el contrario, al utilizar semillas del mercado formal, de una procedencia comprobable, reciben un producto garantizado, que ha pasado por rigurosas pruebas de calidad y pureza, lo que asegura que esté libre de enfermedades, un buen rendimiento de los cultivos y muchas otras ventajas.

En resumen, cuando hablamos de comercio ilegal de semillas nos referimos a dos grandes factores. Por un lado, se vulneran los derechos del obtentor, especificados en la Ley 19.342 y también los aspectos relacionados a la comercialización y calidad de las semillas, regulados en la Ley 1.764. El desconocimiento en ambas legislaciones es enorme, por lo que es fundamental la toma de conciencia, no solo por parte de agricultores, sino también de autoridades”, indicó.

Respecto a cuáles son los principales temas de la industria en cuanto a la agenda legislativa, Schindler sostuvo que es muy amplia y no solo para el sector semillero sino para la agricultura en general. “Tenemos actualmente en trámite proyectos de ley vinculados al agua, al recurso suelo, que son muy importantes y de interés transversal con un importante impacto. Un proyecto importante para el sector semillero y hortícola fue el proyecto de ley de protección a turberas que, tras varias indicaciones y luego de tres años de discusión, se aprobó hace algún tiempo. La turba es un insumo esencial para la horticultura y la actividad semillera y el proyecto en sus inicios planteaba, entre otros aspectos, la prohibición de su importación, lo que habría generado un daño enorme a la agricultura. Afortunadamente y gracias al trabajo mancomunado de la coalición de gremios agroalimentarios, en el que en terreno se explicó a los legisladores la relevancia y uso de la turba, se logró un proyecto acorde a las necesidades del país”, señaló.

Sobre el convenio de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV) el ejecutivo comentó que “es importante tener en foco que el objeto principal del convenio es proporcionar y fomentar un sistema eficaz para la protección de las variedades vegetales en beneficio de la sociedad. Desde 1996 Chile está adherido a la versión del año 1978. Hoy el país está en proceso de adherir a la versión de UPOV 91, que, precisamente, provee más herramientas, para el control del comercio ilegal de semillas. Sin esta protección se produce un desincentivo a la investigación y se pone en riesgo la llegada de las nuevas variedades desde el exterior. Sin embargo, para poder adherir a UPOV 91, es necesario adecuar nuestra legislación y, desde el 2011 a la fecha, no ha existido voluntad política para avanzar en el tema. Siendo uno de nuestros principales puntos de interés legislativo, esperamos que en algún momento se reactive su discusión”.

Mejora continua

El sector de semillas de Chile está buscando de forma permanente mejorar los estándares. Según Schindler, “la alta calidad y confiabilidad es el sello de Chile en producción de semillas y como industria estamos permanentemente buscando mejorar nuestros estándares. No solo respecto de la semilla sino de todos los procesos asociados a su producción y exportación. Contamos con profesionales altamente calificados y entes reguladores que funcionan, lo que se traduce en la entrega a tiempo en los países de destino. Eso es lo que nos hace confiables como país. Mantener esta imagen y nuestro liderazgo en el hemisferio sur como productores en contrastación es uno de los principales focos de nuestra industria”.

El director ejecutivo de ANPROS se refirió además a los costos que enfrenta la agricultura y que hoy son una gran amenaza. “Por lo tanto, producir más con menos recursos y de manera sustentable es muy importante. La incorporación de tecnología juega un rol clave en esto. Nuestras empresas asociadas lo tienen claro y muchas de ellas están permanentemente incorporando nuevas tecnologías, fundamentalmente de riego y otras áreas. Eso es lo que les permite producir de manera más eficiente”, finalizó.

Revisa la noticia en el sitio web de MundoAgro aquí

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COALICIÓN DE GREMIOS AGROALIMENTARIOS SELLA ALIANZA CON PARLAMENTARIOS DE LA BANCADA DEL CAMPO EN POS DE LA SEGURIDAD ALIMENTARIA

“Concientizar” y “proteger” fueron las palabras claves del encuentro que reunió a la Coalición de Gremios Agroalimentarios y los parlamentarios de la Bancada del Campo, realizado el 14 de marzo en el Mercado El Cardonal de Valparaíso, cuyo objetivo fue relevar el hecho que los alimentos vienen del campo y que se requiere contar con una política pública robusta que resguarde la seguridad alimentaria de nuestro país.

“La Bancada del Campo se conforma con parlamentarios de diferentes colores políticos, pero con un solo objetivo: poder evidenciar y representar esta realidad que se vive en los sectores rurales y regiones, y ser una voz en el Congreso Nacional”, sentenció el diputado y presidente de la Bancada del Campo, Felipe Camaño (ind-DC). Por su parte, el diputado Benjamín Moreno (Republicanos) indicó que “hoy contamos con una vicepresidenta del Frente Amplio, un vicepresidente -que soy yo-, un vicepresidente del Partido Socialista y nuestro presidente que es de la Democracia Cristiana, mostrando así la transversalidad que tiene esta bancada.”

A su vez, el presidente de la Asociación Nacional de Productores de Semilla, Ricardo Behn, aseguró que “esta es la segunda actividad que realizamos en conjunto y su balance es muy positivo, lo que nos tiene muy contentos. Gradualmente iremos organizando eventos para generar conciencia de cómo se producen los alimentos en Chile y quiénes son los actores que están involucrados en esto.”

“Nuestra intención es proveer antecedentes tanto técnicos como prácticos de buenas prácticas agrícolas y también de logística para que las políticas públicas que ellos elaboren tengan sentido, sean pertinentes, sean fiscalizables y se puedan cumplir por nosotros que somos los regulados”, afirmó el gerente de Chilealimentos, Moisés Leiva. Mientras que Maritrini Lapuente, Directora Ejecutiva de Viveros de Chile, indicó que “como gremio queremos visibilizar ante la opinión pública y parlamentarios que los alimentos vienen del campo y que estamos trabajando para resguardar la seguridad alimentaria, de tal modo que tengamos suficientes alimentos disponibles para la población y a un valor razonable”.  

En el caso de Cristián Muñoz, presidente de HORTACH, la oportunidad de dialogar directamente con los parlamentarios y en especial con el diputado Felipe Camaño, jefe de la banca, “es un privilegio, pues nos permite transmitir directamente las necesidades del sector. En esta ocasión le hemos solicitado generar una instancia en que la televisión estatal cumpla su rol educacional, y realice una divulgación de la forma en que se realiza la agricultura y se producen los alimentos en el campo chileno”. Asimismo, Rodrigo Lavín, director ejecutivo de ADIAC, destacó que “aplaudimos la creación de esta iniciativa en la cámara baja, la que ayudará a visualizar la relevancia de la agricultura para algo tan sencillo como tener alimentos sobre la mesa. Para este fin siempre estaremos disponibles a cooperar desde la experiencia y conocimiento técnico de la cadena productiva”.

Los parlamentarios coincidieron en que la agricultura es un motor del país y tal como sostuvo el diputado independiente, Johannes Kaiser, “dentro de nuestros compromisos está el impedir iniciativas legales que sean nocivas para la agricultura y diseñar políticas que podamos implementar y vayan de la mano de regular al sector agrícola”.

En la misma línea, la legisladora del Maule Paula Labra (ind-RN) afirmó que “el campo alimenta a Chile” y que ella, desde su rol como integrante de la Comisión de Agricultura de la Cámara está empeñada en “darle mayor énfasis a la vida rural y por supuesto preocuparnos de ayudar a nuestros agricultores y la seguridad agroalimentaria en nuestro país”.

Participaron de la actividad los diputados Héctor Barría (DC), Cosme Mellado (PR), Hotuiti Teao (ind-Evópoli), Felipe Camaño (ind-DC), Benjamín Moreno (Republicanos), Johannes Kaiser (ind), Paula Labra (ind-RN), Francisco Pulgar (ind-PDG), Felipe Donoso (UDI) y Joanna Pérez (independiente). Cabe recordar que la Coalición Agroalimentaria de Chile está integrada por la Asociación Gremial Nacional de Productores de Semillas (Anpros); AGV Asociación de Viveros de Chile para especies hortícolas, frutícolas y ornamentales (AGV); Asociación Gremial de Productores y Exportadores de Hortalizas de Chile (Hortach); Asociación Gremial de Distribuidores de Insumos Agrícolas de Chile (ADIAC); Asociación de Productores-Exportadores de Bulbos de Flores de Chile (APEB) y Chilealimentos, que es la Asociación Gremial de alimentos elaborados.