El informe destaca las aplicaciones en la selección de semillas, el control autónomo de malezas y la agricultura de precisión, al tiempo que solicita un mayor apoyo federal para la infraestructura rural, la investigación y el desarrollo de la fuerza laboral.
Según un nuevo informe de políticas revisado por pares del Consejo de Ciencia y Tecnología Agrícola (CAST, por sus siglas en inglés), la inteligencia artificial influye cada vez más en la forma en que se cultivan, siembran, gestionan y cosechan los cultivos en Estados Unidos.
La IA en la agricultura: transformando el sistema alimentario de los datos a las decisiones y a la acción examina cómo la IA puede mejorar la eficiencia agrícola, fortalecer la resiliencia de los cultivos y favorecer un mejor uso del agua, los fertilizantes y otros insumos. Asimismo, advierte que las políticas federales no están a la altura de la adopción de esta tecnología.
Desde la selección de semillas hasta los equipos autónomos.
El informe señala la selección de semillas asistida por IA, la fumigación autónoma de malezas y la robótica agrícola como ejemplos de tecnologías que ya se están utilizando comercialmente.
“La inteligencia artificial ha avanzado tan rápido que ya no es solo una herramienta de investigación; ahora está integrada en la práctica agrícola”, afirmó el autor Alex Thomasson, profesor y director del Instituto de Autonomía Agrícola de la Universidad Estatal de Mississippi. “Desde la fumigación autónoma de malezas hasta la selección de semillas asistida por IA y la inspección de seguridad alimentaria en tiempo real en las líneas de procesamiento, la tecnología ya está cambiando la forma en que trabajan los agricultores, cómo se distribuyen los alimentos y qué esperamos de ese sistema. El debate político debe ponerse al día”.
El informe describe la evolución de la IA, desde una herramienta que analiza datos agrícolas hasta sistemas de “IA física” capaces de actuar mediante maquinaria autónoma y robótica.
Los datos y la infraestructura rural siguen siendo obstáculos.
CAST identificó los datos agrícolas fiables, la banda ancha rural, la propiedad de los datos y el desarrollo de la fuerza laboral como prioridades para ampliar el uso de la IA en la producción de cultivos. El informe también solicita financiación continua para la investigación y mayor claridad sobre cómo se recopilan, controlan y utilizan los datos agrícolas.
“El desarrollo de la IA, su uso en la agricultura y quién tendrá acceso a ella con el tiempo estarán fuertemente influenciados por las decisiones políticas, muchas de las cuales son tomadas por los legisladores”, afirmó Thomasson. “Necesitamos fondos para la investigación, conectividad de banda ancha en las zonas rurales, claridad en cuanto a la propiedad de los datos e inversión en la fuerza laboral capaz de construir y mantener estos sistemas. Nada de esto es posible sin políticas adecuadas”.
Fuente: Seed World

