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Raps se resiente por el alza de los fertilizantes

A pesar de que se proyectan precios más altos por la oleaginosa en 2026-2027, la fuerte alza de la urea limitó las hectáreas en el primer cultivo extensivo en sembrarse en la temporada

Eduardo Moraga

“En la última temporada el raps se destacó por tener precios decentes, mientras que en otros cultivos, como el trigo o la avena, los resultados no fueron buenos. Por eso en febrero había altas expectativas sobre el raps para la siembra 2026. Sin embargo, llegó la guerra y cambió el panorama”, afirma Eduardo Renner, presidente de la SOFO, gremio que reúne a los agricultores de la Región de La Araucanía.El dirigente explica que el alza de los fertilizantes frenó en seco las expectativas de crecimiento de superficie para el raps en la temporada 2026-2027. Renner agrega que las autoridades también aportaron lo suyo por el freno a las quemas controladas para limpiar terrenos para el raps. Las tardías aprobaciones achicaron la venta de siembras.

El raps se ha convertido en un eslabón clave entre el agro y la salmonicultura. El aceite que se extrae de la oleaginosa es un ingrediente relevante para la alimentación de los salmones, lo que permite apuntalar la economía sureña. También ayuda a entregar certezas financieras a los agricultores porque una parte relevante de las siembras se hace bajo contrato, principalmente con las procesadoras Oleotop y Molinera Gorbea.

Además, el raps es el cultivo más madrugador, pues su siembra comienza en el último tercio de marzo. De hecho, a inicios de la semana pasada ya se había sembrado más del 80% de la superficie de 2026, según el consenso de la industria.

“Quedan algunos ‘puchos’ por sembrar en la Región de La Araucanía y un poco más en Los Lagos. Se nota altiro que la temporada está terminando porque los prestadores de servicios están llamando mucho para ofrecer sus maquinarias libres. También hay agricultores que han preferido devolver sus semillas a las empresas que se las facilitaron”, sostiene Julio Oberg, asesor agrícola sureño.

Por eso, lo que pasa en la siembra del raps no pocas veces adelanta el escenario que vivirán otros cultivos anuales, desde el trigo al maíz, en los próximos meses.

Cultivo con alto desafío técnico

Gonzalo Sabugo, gerente de Administración y Finanzas de Molinera Gorbea, recuerda que en la temporada 2025-2026 el clima ayudó al raps y se lograron buenos rendimientos. “El precio del raps además tuvo un aumento respecto al año pasado. Hasta hace poco todo pintaba para que tuviéramos otro buen año”, explica Sabugo.

Julio Oberg recuerda que el pasado noviembre fue seco en el sur, lo que ayudó a que el raps se desarrollara bien en la parte final de su ciclo productivo.

Una noticia bienvenida por parte de los agricultores. El raps es considerado un cultivo que requiere un muy buen manejo productivo. “El raps es altamente exigente en su manejo técnico, de hecho demanda muchas aplicaciones. Por eso es más caro que otros cultivos. Por ejemplo, la avena es más barata de producir, pero tiene un panorama complicadísimo”, sostiene Juan Ignacio Ramírez, jefe zonal de Ventas de la semillera CIS en la Región de La Araucanía.

El raps requiere de buenas espaldas financieras, pues su costo de producción se acerca a los $2 millones por hectárea, sin incluir el arriendo de la tierra.

Parte importante del capital que requiere la oleaginosa va a pagar las cuentas de los fertilizantes. Se estima que en 2026-2027 cerca del 31% del costo total se destinará a esos insumos.

Por ejemplo, en el caso de la urea, tras la siembra se adicionan unos 100 kilos de esta por hectárea. Ese producto vuelve a ser requerido en agosto, para apoyar el crecimiento de las plantas en primavera. En esa época se agregan otros 300 a 350 kilos de urea por hectárea.

Como el valor de la urea en La Araucanía se ha elevado a cerca de $950 el kilo, frente a $510 hace un año, se entiende el brusco enfriamiento del interés por sembrar raps este año. Hay que tener en cuenta que aunque la urea es muy relevante como insumo, también hay que agregar fosfatos y otros elementos a la suma total.

Sin embargo, no se trata solo de alza de costos. Entre los agricultores sureños todavía existe la percepción de un menor abastecimiento de fertilizantes que lo usual, lo que generó dudas sobre si lanzarse con un cultivo que los demanda bastante durante su ciclo productivo.

Eso sí, hay que tener en cuenta que la demanda por aceite de raps sigue firme tanto en Chile como en el mundo. El commodity que marca su precio es el aceite de soya que se transa en la Bolsa de Chicago, pues determina el valor del aceite de raps de Canadá, que compite directamente con la producción chilena. Este producto en base a soya se ha movido en torno a los US$ 1.500 la tonelada, frente a los casi US$ 1.000 de hace un año. El responsable de este salto es el uso alternativo del aceite de soya para la elaboración de biocombustibles.

Por eso es que hoy se habla en Chile de que la tonelada de raps podría acercarse a un valor cercano a los US$ 540 en 2026-2027. Sin embargo, Eduardo Renner es escéptico sobre si va a compensar el alza de costos. El dirigente de la SOFO argumenta que considerando un valor del dólar de $850, puede generar para un agricultor que ronda los 50 quintales casi $2,3 millones por hectárea, pero con un costo de $2 millones. “Con los actuales niveles de precios del raps y de los costos de los insumos, si no superas por lo menos los 45 quintales por hectáreas, no deberías haber sembrado. El escenario está para gente que logra buenos rendimientos, el resto va a tener que celebrar si logran empatar”, sostiene Renner. Por su parte, Rodrigo Puga, jefe zonal de la Región de La Araucanía de Anasac, constata el cambio de percepción de los agricultores en el último par de meses. “El raps fue el cultivo más rentable la última temporada.

Sin embargo, los costos crecieron bastante y los agricultores se volvieron precavidos, decidieron bajar sus hectáreas”, sostiene Puga.

Superficie frenada

Con el fin de la siembra 2026 del raps, la industria todavía tiene que dilucidar cuál va a ser la real superficie para este año.

Las visiones más pesimistas hablan de cerca de 42.500 hectáreas de raps para la temporada 2026-2027, mientras que la cifra que más se menciona son 45.000 hectáreas, similar a la campaña pasada.

Parte de ese freno estaría dado por el papel del lupino como refugio en tiempos de fertilizantes caros, pues no requiere de urea.

Julio Oberg estima que el costo de una hectárea de lupino hoy ronda los $800 mil. “Permite darle un uso a la tierra, pero no genera muchos ingresos”, sostiene Oberg.

Juan Ignacio Ramírez también ve por estos días en el sur del país que hay arrendatarios que prefirieron salir del negocio agrícola en 2026, pues quedaron en una situación financiera complicada tras los malos resultados del trigo y la avena en la temporada 2025-2026 y no hay ánimos para arriesgarse en un año de costos altos.

 

Fuente : www.elmercurio.com/Campo