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Lluvias y costos retrasan siembra del maíz

La acumulación de agua en los suelos dificulta ingresar a los potreros, mientras que los agricultores necesitan obtener más capital de trabajo.

Con más de treinta años sembrando maíz de manera independiente, Juan Fredes tiene claro que la temporada 2026-2027 está más lenta de lo usual.

“En muchos lugares los suelos están saturados de agua y todavía no se puede entrar a sembrar, a pesar de que se trata de partir antes de Fiestas Patrias”, sostiene el agricultor de Pichidegua, Región de O’Higgins.

Fredes añade que ha postergado la compra de urea y mezcla, la base de la fertilización del grano, por el clima y a la espera de que las semanas de retraso le permitan optar a precios más baratos de los insumos.

La demora de Fredes es la regla en la partida de la temporada 2026-2027 del maíz y la que las decisiones de siembra avanzan a paso de tortuga.

“En la venta de insumos se nota un retraso en la siembra del maíz en todo el nivel país”, corrobora Sergio Garín, gerente general de Coagra.

No solo el clima le ha puesto freno a la siembra del grano, sino también factores económicos que van desde los costos más altos, hasta la apuesta por lograr eventuales contratos de siembra en cultivos como el trigo candeal o el tomate para pasta.

El reloj corre en contra para los agricultores. Cada semana de retraso en la siembra se amplifica en la cosecha. A partir de fines de diciembre, los días comienzan a ser más cortos, por lo que el desarrollo de los maizales se vuelve más lento, lo que tiene importantes repercusiones económicas, pues se cosecha el grano con mayor grado de humedad y el obligatorio secado corre por cuenta del productor.

“Hay que analizar cómo concluye la campaña norteamericana pues atraviesa temperaturas muy elevadas, con ausencia de lluvias”, sostiene Ricardo Baccarin, experto en comercio de commodities agrícolas en Argentina.

Por estos días, los agricultores no solo miran el clima, pues además tienen una especial atención sobre lo que pasa en los mercados externos. En cuanto a granos, Chile es un tomador de precios y no alcanza a abastecer su consumo local.

Las importaciones mandan a la hora de fijar los precios que reciben los productores en la cosecha. Hasta ahora todo indica que las señales son positivas.

Baccarin agrega un elemento de análisis: el mercado de commodities en general está muy firme, de la mano del petróleo. “Esto va a arrastrar necesariamente a las materias primas agrícolas, muy dependientes de los fertilizantes, labores y fletes, todos elementos vinculados a la provisión de energía. EE.UU. va a atravesar seguramente una etapa inflacionaria, por esta razón los cereales y granos constituirán un buen refugio”.

A inicios de septiembre, el costo alternativo de importación de un kilo de maíz amarillo argentino puesto en Melipilla llegó a $255,4, un alza de 8,2% respecto de la misma fecha de 2025. En el caso de la importación del Yellow Nº 2, el otro estándar del negocio, el alza anual es de 13,9%, llegando a $274,6 el kilo.

El USDA proyecta para este año una cosecha de EE. UU. equivalente a 406 millones de toneladas, la segunda más grande de su historia, gracias a que el aumento de superficie ayudará a revertir la menor productividad debido a la falta de lluvias. Adicionalmente, el consumo local y las exportaciones han agarrado velocidad y se espera que el stock final llegue a solo 42 millones de toneladas.

Paralelamente, Brasil, que en 2025-2026 produjo 140 millones de toneladas de maíz, está con un fuerte consumo local.

Tanto en el caso de EE. UU. como en el de Brasil, una parte importante del aumento de la demanda se debe al alza del precio del petróleo, pues el grano es usado como materia prima para la elaboración de etanol.

Por otra parte, las olas de calor que han afectado a Europa recortaron las proyecciones de producción en 3,6 millones de toneladas para la actual cosecha. Mientras tanto, la producción de Ucrania sigue en vilo por la guerra con Rusia.

China también mete ruido, pues este año ha enfrentado eventos de calor extremo e inundaciones en regiones productoras. De hecho, en los siete primeros meses de 2026, las importaciones de maíz por parte de la potencia oriental subieron 61,3% comparado con el mismo período del año anterior, sumando 1,36 millones de toneladas.

En tanto, en la consultora FYO, con sede en Argentina, apuestan a una producción de 62 millones de toneladas de maíz para la temporada 2026-2027. Pese a que la superficie disminuiría 2,2%, básicamente por el aumento del algodón y del girasol, las mayores lluvias asociadas a El Niño permitirían un aumento cercano al 5% de toneladas por hectárea.

En todo caso, Ricardo Baccarin cree que la demanda de la industria ganadera, gracias al aumento del precio de la carne, puede presionar un aumento en la superficie maicera trasandina.

Mayores costos

Carlos Smith, agricultor y dirigente en la Región del Ñuble, explica que lo natural sería que buena parte de la superficie que se liberó con el fin del cultivo de la remolacha fuera a dar al maíz en la temporada 2026-2027, lo que hasta ahora no se ha visto.

“Los costos de las semillas de maíz han subido 10%, a eso hay que agregar que el petróleo y los fertilizantes están más caros, por lo que los agricultores van a necesitar más capital de trabajo este año. Los que producían remolacha estaban acostumbrados a que Iansa los apoyara con el financiamiento desde la siembra, lo que no va a ocurrir en esta ocasión”, sostiene Smith.

El tema de la dificultad para acceder a capital de trabajo se repite entre quienes analizan la industria maicera chilena.

“El alza del valor del maíz es un factor positivo para los agricultores, pues pese al aumento de costos respecto del momento de la siembra el año pasado, la rentabilidad se mantiene. Eso sí, los agricultores van a necesitar un mayor capital de trabajo para la siembra, aproximadamente 20% más. Esa puede ser una limitante para los agricultores que están con problemas de caja”, sostiene Garín.

En todo caso, en un contexto de que los frutales no tienen una gran rentabilidad y no se ven mayores avances de inversión en esos rubros, los cultivos extensivos como el maíz son atractivos.

Eso sí, en esta temporada el reloj corre cada vez más rápido y los agricultores tienen que tomar cuanto antes la decisión de sembrar o no maíz.

Por Eduardo Moraga, El mercurio Campo.