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Avena: buenas expectativas productivas y de precios

Una baja en la siembra, junto con buenos precios y un posible buen rendimiento debido a lluvias primaverales, generan expectativas para una buena temporada para la avena, la que venía con una baja sostenida de superficie.

Una buena noticia son, para la avena, los anuncios de lluvias primaverales, especialmente en una temporada en que se proyecta que la producción mantendría la tendencia de los últimos años, a la baja. Claro que si las lluvias se extienden más allá de diciembre, la situación podría cambiar.

“Considerando las complejidades comerciales que ha enfrentado el cultivo de avena en la última temporada, es altamente esperable una reducción en la superficie sembrada, aunque no tan pronunciada como podría ser el caso de otros cultivos más demandantes de un paquete tecnológico más intensivo y de mayores costos”, dice Walter Maldonado, gerente comercial de CDSC Chile y especialista en mercados de granos.

Por su parte, Julio Oberg, asesor en granos, “en general, en Chile va a haber menos avena sembrada. Para el sur, principalmente en Los Ríos y Los Lagos, la gente se cansó de sembrar después de una cosecha complicada por las lluvias”, dice Julio Oberg, asesor de granos.

El experto comenta que en la Región de Los Ríos, los productores que se dedican al ganado y a la siembra de trigo y avena, se enfocaron en las praderas, atraídos por los mejores precios de los animales.

“Yo creo que fácilmente va a haber un 30% menos de avena en Los Ríos y Los Lagos. La causa principal fue una mala cosecha en la temporada pasada, en el sentido de que llovió mucho, hubo mala calidad y perdieron mucha plata. El precio también fue malo. Entonces, el punto de equilibrio no les dio y definitivamente optaron por no sembrar”, agrega.

En el caso de La Araucanía, que es donde está la mayor superficie sembrada de avena a nivel nacional, la caída se dio porque los márgenes cayeron por debajo del costo de producción, los que estuvieron, además, golpeados por el alza en los costos de fertilizantes, por lo que esta temporada optaron por sembrar más cebada.

“En La Araucanía hay unas 6 mil hectáreas de cebada más que el año pasado. Entonces, como hay más contratos, esas hectáreas impactan directamente sobre la avena”, dice Oberg.

Agrega que en La Araucanía habría un 20% a 25% menos de avena sembrada.

Si bien aún no es posible contar con una estimación de proyección de área a sembrar, debido a que todavía está abierta la ventana de siembra del cultivo, los expertos concuerdan en que sería menor.

El panorama internacional

En general, la proyección de cosecha para esta temporada, cuya cosecha está comenzando en el hemisferio norte, es positiva.

“Tenemos una situación de oferta mundial que está en el lado favorable del mercado, lo que quiere decir que los precios internacionales de la avena se encuentran bajos actualmente. Quizás lo único que juega a favor de los productores y que podría generar algún tipo de soporte en los precios es que los inventarios mundiales están relativamente bajos, especialmente en Canadá”, dice Alex Strodhoff, gerente comercial de Agrotop.

A nivel internacional, los precios no han repuntado. Por ejemplo, dice Strodhoff, esta semana el precio de la avena en Finlandia y el Reino Unido estaba alrededor de los US$205. En el oeste de Australia está alrededor de los US$190 en el puerto de Melbourne. En Alemania y Suecia, en el orden de los US$180, y en Canadá también se encuentran en niveles bajos.

Chile, en cambio, está con mejores perspectivas.

“Hemos tenido una tendencia relativamente opuesta. En la cosecha recién pasada hubo problemas por las lluvias en el verano. Eso generó la pérdida de un volumen importante de avena por pregerminación y mancha. Entonces, la oferta de grano disponible se redujo. Eso, sumado a la sobrecapacidad de producción de avena que existe en nuestro país, ha hecho que los precios de la avena en Chile estén por sobre los internacionales y hayan subido desde el verano, más que bajado. Esto también ha sido soportado porque el tipo de cambio se ha mantenido firme”, explica Strodhoff.

Por su parte, Walter Maldonado dice que “desde el punto de vista de los fundamentales de oferta y demanda internacional, los datos del USDA proyectan para la temporada 2026/2027, respecto a la temporada anterior, una caída en la superficie mundial a cosechar (-5%), una disminución relevante de la producción mundial a MM 26 de toneladas (-13%), una demanda mundial total que caería un 6,1% y stocks mundiales finales que caerían un 6,8%. Lo anterior presume una contracción del comercio internacional, generada principalmente por el incremento de stocks no comercializados de la temporada anterior”.

Buenos rendimientos

Hasta el momento, la proyección climática en el país habla de lluvias primaverales y no hay certeza todavía de que se extiendan hacia el verano.

“La lluvia en primavera para la avena es muy buena. La avena demanda mucha agua y tener un buen suministro hídrico durante la etapa de llenado de grano es muy importante, porque eleva el peso de los granos. Pero durante la cosecha es importante que no llueva. Los granos se pregerminan, tal como sucede en el trigo, o se manchan. Eso los hace perder condición molinera”, dice Strodhoff.

El especialista recalca que “es importante transmitirles a los productores que la avena el año pasado se cosechó demasiado tarde, y eso genera dos consecuencias. Una es que la humedad del grano baja demasiado. Un grano muy seco genera problemas en el procesamiento, porque se quiebra durante los procesos molineros. Además, el agricultor pierde volumen, porque no se le paga más por un grano más seco y, al contrario, genera problemas molineros”.

Es importante, explica, que la avena no se coseche con humedades inferiores al 10%, o 9,5%, ni superiores al 13%. Sobre el 13% implica que el grano se puede germinar o deteriorar. Por debajo de esos niveles se genera un grano quebradizo, pérdida de condición molinera y pérdida de volumen y rendimiento para el agricultor.

“Los molinos tienen que llevar el grano a una condición adecuada, lo que no genera valor, sino que un problema. Desde la perspectiva del mercado, probablemente este año se esperan en torno a las 250.000 a 260.000 toneladas de avena procesada. Es importante señalar que eso viene siendo más o menos un 1% o 2% más que el año pasado. Chile se ha consolidado como el segundo mayor exportador de productos de avena del mundo”, plantea Strodhoff.

 

Fuente: Mercurio Campo